sábado, 6 de julio de 2013

El Mató: nuevos creadores en los pliegues de las diagonales

Anoche estuvimos en La Trastienda Club La Plata para escuchar, ver y sentir El mató a un policía motorizado, una banda bien platense: chavones del Albert Thomas, de Bellas Artes o del Nacional que, en los pliegues de las diagonales, construyen algo nuevo, piola, poderoso.

Con reminiscencias de bandas antológicas (Peligrosos Gorriones, por caso), El Mató es la nave insignia de un movimiento que pone a La Plata como epicentro del indie, o "space-rock criollo" como dijo la Rolling Stone. Hay mucha energía ahí.

El recital de anoche fue una muestra: Dinastía Scorpio (el último disco) vertebró un recorrido potente, a tiempo y armonioso que incluyó, por ejemplo, hits "clásicos" de El Mató como Chica rutera, Amigo piedra, Mi próximo movimiento o Día de los muertos. Todo en un ámbito de intensa conexión del escenario con la gente mientras la lluvia, la nieve, el mar, o un oso polar te explotan en la retina. La pantalla gigante devuelve imágenes de una belleza alineada con esas guitarras y esas melodías.

Aunque Santiago no derrocha verborragia ("Todo bien?", "GraciasGracias" "La están pasando bien?", "Vamos a tocar mucho") destila una energía subterránea. El rictus, las muecas y los gestos medidos, como controlados de la primera voz, realzan la cohesión de una banda que te corre todo el tiempo, a caballo del amor, la belleza y una guitarras afiladas: esa simbiosis se estira hasta el público.

Por eso las Mujeres bellas y fuertes se entregan: brazos en alto, los dedos índices señalando el techo o el cielo, las cabezas de un lado al otro con esa sensualidad propia de las rockeras; el ámbito perfumado por WhiteWidows atraviesa parejas que acompasan su energía con las letras de las canciones; hay pequeños grupos, de 4 o 5 pibes que van dándole forma a pequeños rituales: "Yony, dónde estás/te extrañamos"; los celulares o las tablets se multiplican mientras se acerca el cierre; un grupo de chicas en fila india atraviesa el campo a los saltos en dirección del epicentro: allá al lado del escenario, el pogo es contínuo y heterogéneo. Los pibes no pararon en los 90 minutos de toque.

"Ahora somos nuevos creadores de rocanrol/
tranquilos, todo va a estar más o menos bien/
Más o menos bien"




Modificado por Joombly