viernes, 11 de noviembre de 2011

"...Si yo nunca me metí en política: siempre fui Peronista"


En el atardecer del domingo 10 de noviembre del 63 José María Gatica, saliendo del estadio de Independiente de Avellaneda, fue atropellado por un colectivo. El popular "Mono", boxeador y símbolo del deporte peronista, cayó bajo las ruedas y murió en el Hospital Fiorito el martes 12. Tenía 38 años.

Gatica, al que no le gustaba el apodo impuesto, había nacido el 25 de mayo de 1925 en Villa Mercedes, San Luis. "Yo nací en el Día de la Patria", decía siempre. Sus padres se trasladaron a la Capital Federal cuando él era niño. Su mamá se empleó como sirvienta y su hijo se formó en la calle siendo "canillita".

El poeta Alfredo Carlino, ensayista y militante de la cultura peronista, en una evocación del boxeador que se hizo amigo del General Perón, escribió alguna vez: "Lo que no te perdonan son tus sucios pies de canillita". Carlino, admirador del "Mono", fue boxeador amateur.

Los Gatica vivían en Constitución. A los 14 años José María, lustrabotas, ya era un llamativo "peleador callejero". El escritor Jorge Montes, crítico cinematográfico durante 40 años, lo trató y trazó su perfil en un libro sobre el boxeador, peso liviano e ídolo de la tribuna popular en recordadas noches del Luna Park.
"En las buenas, entre 1949 y 1952, Gatica llegó a regalar hasta 30 trajes a sus amigos más cercanos. Los llevaba a los mejores restaurantes de Buenos Aires. También les regalaba zapatos a los que menos tenían y lo seguían a él en sus jornadas boxísticas memorables", contó.

"Uno de ellos, el `Rusito` (Emilio Samuel Palanké), cuando tuvo a su padre muy enfermo y dificultades para la internación, comentó que el ídolo pagó la habitación individual en el Hospital Israelita mientras duró la convalescencia. Cuando Gatica se quedó en la calle, Emilio bancaba al ídolo", cuenta la leyenda.

Como amateur José María Gatica representó al Club Barracas Central. Debutó el 7/12/45 noqueando a Leopoldo Mayorano en el primer round. Habían pasado 51 días de la gesta del 17 de octubre, para muchos el "hongo de la historia" política del país.

A los 21 años era boxeador profesional. El 31/8/46 Gatica le ganó por puntos al gran rival Alfredo Prada, rosarino y luego campeón. En su libro "Historia política del deporte argentino", el dirigente justicialista del deporte, Víctor Lupo, describe "un combate callejero, donde el estilo agresivo de ambos signó la rivalidad para siempre", subraya el historiador tucumano.

El gran Pascualito Pérez, contemporáneo de Gatica, representante en los Juegos Olímpicos de Londres de 1948, llegó más lejos. Los dos, junto a Justo Suárez (popular "Torito de Mataderos") resultaron los tres grandes ídolos del boxeo argentino durante 20 años. Entre los 40 y 50.

El duelo con Prada terminó 2 a 2. Ganaron una cada uno asimismo en el campo amateur. Una de las más recordadas peleas resultó la del 12/4/47, en un estadio Luna Park con más de 22 mil espectadores -en el 65 Oscar Bonavena y Gregorio Goyo Peralta, repitieron una concurrencia similar-, Gatica terminó con la mandíbula fracturada.

Otro historiador ligado a la cultura popular como Pablo Hernández "pintó" el duelo de los boxeadores llevado al terreno político. La platea "muy antiperonista a fines de los 40 e inicio de los 50 estaba con Prada", escribió. "Y la tribuna popular muy peronista, idolatraba a Gatica". 
"Lo curioso es que el campeón argentino, Alfredo Prada, también era peronista. Y, como el Mono, amigo de Perón", sostiene Lupo, autor con Horacio Del Prado de "Cien ídolos porteños".

Gatica sostuvo 95 combates entre 1945 y 1956. Ganó 85, de los cuales 81 fueron por nocaut.
Empató dos, perdió siete y uno terminó sin decisión. La última con Prada fue el 16/9/53 y el Mono perdió por nocaut en la sexta vuelta. Empezaba su decadencia como boxeador.

El recuerdo remite al ex presidente de la Nación, Juan Domingo Perón -amante del boxeo y de la esgrima cuando cursaba la carrera militar- ubicado en el "ring side" teniendo a su lado al gobernador bonaerense, Carlos Aloé. Los especialistas en boxeo señalan que fue la mayor concurrencia en estadio cerrado. El Luna Park albergó a 24.500 espectadores y los historiadores describieron que afuera habían quedado unos cinco mil seguidores en los bares y confiterías del Bajo.

La tarde del accidente Gatica no estaba bien. Sin querer, quiso vender muñequitos de Independiente en la tribuna visitante. La gente de River -memorable partido ganado por el Rojo 2 a 1 en virtual definición del campeonato-, con afecto, le explicaba que debía ir a la otra tribuna.

"Triste, solitario y final", inolvidable título de Osvaldo Soriano diez años más tarde para su novela, dejó a Gatica debajo de un colectivo de línea en el sur del conurbano. En el 56 le dedicó uno de sus últimos triunfos a Perón, exiliado en Panamá. Gatica no estaba muy al tanto de las prohibiciones del tristemente célebre Decreto Ley 4161 "inhibiendo a toda la cultura peronista", comentó Alfredo Carlino hace un tiempo. Uno de los funcionarios de la "Revolución Libertadora" lo indagó a José María Gatica, llevado al cine por el talento de Leonardo Favio y el oficio de Edgardo Nieva.
"Señor... yo no hago política; yo nada más soy peronista", dijo el "Mono".