miércoles, 30 de marzo de 2011

Chávez en LP: Un rockstar peronista detrás de las nubes de tierra

Detrás de esa densa cortina de tierra, allá a lo lejos, se dibuja el contorno de Hugo Chávez.

El líder bolivariano lleva más de una hora de discurso (serán, finalmente, más de 120 minutos) pletórico de densidad política, conjugado con una ilación asombrosamente programática y guiado por una retórica llena de carisma. Esa espesa nube de tierra que asciende desde el suelo y vuelve todo un poco más borroso (como contrapartida de la claridad y la lucidez de una exposición didáctica, revulsiva, comunicada impecablemente y que logra empatía al instante: todas esas son características de la comunicación que el venezolano propone desde el pionero Telesur; por ahí deberían bucear los referentes del dispositivo hegemónico de medios para encontrar las razones del premio Rodolfo Walsh de este año) es producto de la genialidad narrativa, la capacidad de interpelación y de interactividad para la construcción del relato en tiempo real.

Es que Chávez acaba de entonar algunas estrofas del Himno Nacional Argentino y, como un director de orquesta, persuade a la multitud abigarrada detrás de las vallas para que se sume como un coro popular. En éxtasis, la muchedumbre canta y salta sobre el terreno generando, por un instante inmortal, el backstage residual de lo que el imperialismo yanqui (la Operación Cóndor y las teorías económicas de la escuela de Chicago) y las oligarquías locales se encargaron de destrozar y exterminar a partir de la segunda mitad de la década del 70: conviven allí, con la Facultad de Periodismo como testigo paradojal y con el Himno como grito identitario de liberación y unidad, peronistas ortodoxos, kirchneristas-peronistas, kirchneristas anti peronistas, latinoamericanistas, troskos, izquierdas varias. Es un instante que lustra el bronce de este tiempo histórico.

La novedad es que lo “residual” es, más bien, reciclado y se convierte, entonces, en una amalgama moderna provista con las mochilas de pasado, tamizada esa experiencia con las herramientas y las lógicas y la dinámica y la dialéctica del presente; manejando rudimentos de un futuro cercano ligado a los paradigmas que hoy se construyen. "Las clases dominantes siempre han procurado adueñarse de los medios más grandes. Uno de los objetivos de la dictadura mediática es tenernos divididos y dominados. Pero al mundo lo estamos volteando y lo vamos a poner al derecho", afirma el galardonado.

Chávez la explota, como decimos en la Juventud Platense para la Victoria. Es una alocución impactante: los medios hegemónicos de comunicación y su íntima relación con las corporaciones para conformar una unión antipopular (“estamos viviendo el mundo del revés, donde los que luchamos por que haya muchas voces terminamos siendo juzgados por los medios informativos que ejercen un poder hegemónico”); la OTAN y la ONU como herramientas del imperialismo; Khadafi, y las bombas de Obama sobre el pueblo Libio; Fidel y Kirchner (“síguele los pasos a este Kirchner; creo que es el hombre que necesita Argentina”, dice que le dijo Castro el día que Néstor asumió como Presidente); Cristina y la elecciones de octubre ("Cristina es la mujer que necesita Argentina para asegurar el rumbo de la igualdad"); el Peronismo, Bolívar, San Martín y el “Loco” Dorrego. Y Rodolfo Walsh, claro (“un militante idealista que está entre nosotros, como lo están los héroes que viven en la memoria de sus pueblos”).

Hernán Brienza, autor del libro “El Loco Dorrego” que Chávez cita: por unos gloriosos minutos comparten escenario; y Florencia Saintout (Decana de la Facultad de Periodismo e impulsora de la premiación, nombrada no menos de 5 veces por Chávez) son algunos de los grandes ganadores de la jornada.

El Movimiento Evita y los “Desca” copan los mejores lugares para sus banderas, empujando a la JUP hacia atrás y hay escaramuzas: si las mejores tradiciones del peronismo (policlasista, el Movimiento incluye por sobre ideologías y atraviesa el arco político y la sociedad misma) comienzan a reiterarse en la gestión y en el clamor popular, aquellos berretines fálicos y/o viriles se repiten maquinalmente. Es parte de la esencia, y se entiende en tanto esas pelotudeces quedan en el tacho donde caen los preservativos usados. Lo dijo CFK en Huracán: es tiempo de alejarse de las vanidades personales y las banalidades. Construir nuestra propia historia requiere de un esfuerzo supremo y los que no estén preparados para eso, estarán afuera de la historia. Como las izquierdas obtusas que se resguardan en su pequeñísimo e impoluto espacio de abstracción; como las derechas cipayas que sueñan con la década del 90.

La noche copa la escena y ahí aparece con luz propia un rockstar peronista: chávez dialoga con la multitud. Escucha lo que tenemos para decir: expresa que “tengo que aprendermee estas canciones”; pide “en esta anótenme”, cuando la multitud vocifera con orgullo que “somos los soldados de Perón”; viva a voz profunda a Néstor y a Cristina con un nuevo coro multitudinario mientras, una vez más, las nubes de tierra ascienden desde esos pies cansados por tantas horas de vigilia: “soy soldado del Pingüino”, atrona en la multitud. Los Descamisados, el Evita, la JUP, el Oesterheld y la JPV entonan la marcha mientras los troskos emprenden la retirada.

"Tenemos que multiplicar los abrazos de los hijos de Bolívar y San Martín en diferentes niveles y concretarlos en distintos proyectos como lo hizo Néstor Kirchner". Las palabras de Chávez retumban en el ámbito mientras una certeza guía el regreso: la vivacidad de la Juventud será la clave para desentramar lo que se viene, que es la reedición de la batalla política atávica de la historia de este país y de toda Latinoamérica.

2 comentarios:

gisela dijo...

excelente descripción de sensaciones. felicitaciones gonsantos!

TORRIJOS dijo...

AGUANTE LA JP DESCAMISADOS, COPA EN TODOS LADOS