domingo, 17 de octubre de 2010

CONSTRUYENDONOS AL PALO

Los amigos de Miradas al Sur le pidieron a uno de los integrantes de este colectivo bloguero una nota en relación al Día de la Lealtad y la experiencia militante. Acá pueden leerla en la web de Miradas y a continuación, la colgamos en nuestro humilde lugar virtual en el mundo.

Decime qué son?! ¡¡¿Qué son?!!”. El compañero, militante en los ’70 (programático, vertebrado políticamente en una lógica distinta y forjado en una dialéctica militante diferente que exige definiciones taxativas y objetivos claros) interpelaba a uno de los jóvenes de la Juventud Platense para la Victoria.



“Somos esto”, retrucaba el pibe golpeando con cuidado las paredes remozadas de la vieja casona ubicada en el centro de la ciudad de La Plata. “Somos esto –insistía el joven–, somos esta casa, somos 60 pibes con un perfil técnico-universitario convencidos y seducidos por un proyecto, con ganas y capacidad para aportar en pos de profundizar el modelo. Y para trascenderlo.


La anécdota sirve para reflejar la compleja trama de militar este modelo, de militar el kirchnerismo y el peronismo desde la juventud en una ciudad como La Plata cuyo espacio político está atomizado, cuyas estructuras políticas (algunas, varias o casi todas) responden a lógicas que comienzan a quedar desacopladas de las necesidades que imponen este tiempo y sus nuevos militantes. Porque el “qué son” del compañero setentista viene a chocar (de alguna manera) con la heterogeneidad no sólo de la Juventud para la Victoria, sino también con la diversidad zarpada que es la matriz del principal emergente (como sujeto social movilizado) del kirchnerismo que no estaba politizado antes de 2003: la Juventud.


La coincidencia central en los integrantes de la JPV (al margen del modelo y la concepción de la política como herramienta para la transformación) fue la necesidad de contención y de un espacio para explotar como militante, para aportar lo que uno sabe y no quedar atrapado en la praxis y el pensamiento militante, herencia de los ’90 (cuando se vació de contenido al peronismo): pintar un paredón con el nombre de un cabezón es liturgia, pero sólo una parte de ella. Generar espacios para que cada compañero desarrolle sus capacidades en pos de aportar a una construcción colectiva a la que se le va dando forma en tiempo real.


“Dejen de ser mis empleados y sean juventud”, dicen que dijo Néstor Kirchner. El conflicto entre las patronales agropecuarias y el Gobierno, más tarde la ley de medios, fueron activando este sujeto que todavía está en formación. Particularmente, la JPV se formó en el hielo posterior al 28J aunque todos sus integrantes comenzaron a germinar políticamente con el grito conservador de los gauchócratas (finalmente será, para “ellos”, una victoria pírrica). Batallar culturalmente fue la idea primigenia. El soporte 2.0 como herramienta: un programa de radio y un blog (www.laotracaradelpatacon.blogspot.com) desde donde tirarle piedras a un tanque de guerra (Clarín) fue el inicio. Hoy, consolidados como una agrupación que se define kirchnerista y peronista, buscamos cimentar bases ideológicas sólidas para crecer y convertirnos en un actor político de peso. Buscamos ser juventud en sintonía con la consigna identitaria del Luna Park de la Juventud: Peronismo puro, Kirchnerismo al palo.

1 comentario:

Juan Vietri dijo...

Muy buena nota compañero, representa claramente lo que somos y hacia donde vamos.
Un abrazo y feliz día de la lealtad peronista carajo!!