martes, 22 de junio de 2010

SON LEYENDA (Y SIGUEN RE-ESCRBIENDO LA HISTORIA)

La realidad supera la ficción. Siempre. Y estos dos son ejemplos claros, demoledores.

Uno es un negro cabeza, de Fiorito. Es un talento incomensurable. Es una estrella precoz. Es el desequilibrio del mundo. Es la figura vernácula del deporte, del espectáculo, de la industria cultural. Del negocio. Él mismo es un negocio. Para él y para los otros. Es campeón y es desarraigo cuando es catalán. Es decepción y exilio. Es Santo en una tierra como la nuestra (casi). Es la reivindicación de la negritud. Es eterno en el Azteca. Es la metáfora de la Argentina. O Argentina es la metáfora de él. Es vulnerable cuando no juega. Es amigo del poder. Y también es el peor grano en el culo para el poder. Es caída y una cama. Es merca y Caballito. Es mil retornos juntos. Es una caída todavía peor. Es Cuba y es la redondez del vicio. Es la (casi) muerte. Es la santidad merodeando. Es sufrir por amor. Por amor celeste y blanco. Es menemista. Es Guevarista. Es comunista de Fidel. Es peronista. Es nuestra construcción colectiva. Es regreso, otra vez. Es ilusión, de nuevo...

El otro es el poder de la convicción. Es la lucha desde el llano. Es el esfuerzo denodado. Es el gol: de derecha, de zurda y de cabeza; de chilena y de taco o de culo o con los dos pies a la vez. Es Titán. Es Goleador. Es Campeón. Pero siempre será Martín, de La Plata. Es el Loco. Es un platinado furioso. Y un campeón reiterado. Es un gol al Real Madrid. Y es el pedazo roto de su espejo interior: ligamentos, una vez. Es regreso (como el Diez) y más gloria. Más goles. Más campeón. Es la tibia rota, el peroné deshecho y el tobillo quebrado por una pared maldita. Es regreso, otro (como el Diez) y más gloria. Más goles. Y más campeonatos. Es el leit motiv de la ficción más Hollywoodense. Es, otra vez, la rodilla maldita. Es dolor. Es convencimiento. Es tozudez y otro regreso para la historia: más goles, más dolor. Es referente histórico. Es pesadilla: 3 penales a la mierda. Es hazaña: bajo la lluvia, cuando no había tiempo ni lugar, es clasificación. Y, sí, es un gol en el Mundial. Seguro habrá más...

No hay comentarios: