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lunes, 3 de octubre de 2011

Como piña: Bruera, la violencia política y el precipicio

En este blog hemos dejado en claro, en repetidas oportunidades, nuestra postura en relación al panorama político de la ciudad de La Plata: nuestro candidato, y de todo el kirchnerismo de la Ciudad, es Guido Carlotto (acá, acá, acáacá, acáacá, acá por qué estamos con Kibo). Y explicitamos, varias veces, nuestra visión del actual intendente Pablo Bruera y su gestión: un autonomista 100%, cuyo proyecto político no está inscrito en el  Proyecto Nacional sino que está supeditado solamente a su propia supervivencia política, con una praxis política muy cercana a un macrismo reciclado (acáacá, acá, acáacá, acá, acá y acá, lo que pensamos de Bruera).  

Durante la campaña, y especialmente después de las PASO donde el vecinalista Bruera logró una magra cosecha, se intensificó la espiral de violencia política que el mandamás comunal articula a través del poder coercitivo de la estructura municipal, y que direcciona especialmente sobre la figura y los militantes de Carlotto y la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La estrategia electoral de Bruera fue ocultar a Cristina, jugar con su nombre ("Pablo" y las letritas y los globitos multicolores) e invisibilizar al representante del kirchnerismo en la capital provincial. El objetivo era medir más que Cristina y proyectarse como potencial candidato a la Gobernación en 2015. A "Pablo" le salió todo mal en las PASO y ahora se "cuelga" de  la imagen de Cristina (aparecieron las publicidades de "Pablo" y Cristina) y ahondó la violencia sobre el candidato de la Presidenta (acá, un post donde contamos los reiterados incidentes contra los militantes de Carlotto).

Decíamos, que Bruera utilizó toda la estructura y el dinero municipal para articular una red de poder coercitivo en los barrios (punteros-barrabravas que, con dinero y amenazas, movilizan y cooptan votos en la periferia), para desarrollar una violenta campaña electoral en la vía pública, especialmente en el centro (ayudado en esa instancia por el multimedios El Día, que invisibiliza a la oposición e idealiza una gestión que, en realidad, es muy pobre), y finalmente para construir una verdadera para-policía con Control Urbano, convertido en un grupo destinado a perseguir y atacar a los militantes del kirchnerismo platense, en un caso flagrante de abuso de poder y malversación de recursos públicos.

Hoy se sumó un nuevo episodio a la escalada de violencia: Cristian "El Bichi" Coniglio, jefe de la venta ambulante en La Plata apadrinado por los Bruera, muy cercano a Gabriel (diputado provincial y hermano del Intendente) y amigo de Nacho Ramírez, el "jefe" de Control Urbano, comandó un grupo de empleados municipales que, vestidos con la ropa y movilizados con un vehículo de Control Urbano, apretaron a un grupo de militantes del Movimiento Evita que estaban haciando un "bajo puerta" con material de campaña de Carlotto. Consecuencias: Gastón, uno de los pibes del Evita, terminó con un ojo a la miseria luego de la agresión de "El Bichi".



El nuevo hecho de violencia política ocurrió esta mañana en la intersección de las calle 25 y 59, cuando jóvenes del Movimiento Evita realizaban un timbreado para dialogar con los vecinos y entregarles material de campaña del candidato de Cristina en La Plata. 
En ese momento, una camioneta de Control Urbano irrumpió en el lugar y un grupo de empleados municipales (identificados por el agredido) que ocupaban el automóvil se bajaron y uno de ellos, luego de increpar, amenazar a los militantes e intentar secuestrar material de campaña, le asestó un golpe de puño a uno de los jóvenes militantes. 
Luego del incidente, Carlotto llegó al lugar y acompañó al joven que radicó la denuncia en la comisaría 5° ubicada en diagonal 74 entre 23 y 24. 


Estos actos delictivos forman parte de una zaga de atropellos contra el juego democrático y la libertad de expresión que, en los últimos meses, vienen sufriendo diferentes actores políticos de la oposición a la gestión municipal, y sobre todo el candidato de Cristina en La Plata.


El 20 de septiembre pasado, dos posiciones de cartelería urbana en los que aparecían los rostros de Carlotto y la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con la leyenda "En La Plata Cristina es Carlotto" fueron destrozados. En esa ocasión, el vandalismo tomó matices brutales: no sólo rompieron las lonas, sino que en dos de esas instalaciones levantaron de cuajo las estructuras construidas con madera, hierro y chapa, desapareciéndolas por completo.


En este contexto, Bruera apela a prácticas que no se condicen con este tiempo histórico: el Intendente representa lo más rancio de la política. No por el uso de la violencia en sí mismo, sino porque el abuso de esas prácticas son emergentes de su cosmovisión política, de su ideología y de su posicionamiento en este tiempo cruzado por debates profundos que partieron al ágora político en dos: el grupo A por un lado (conservadurismo, statuquismo, corporaciones, Clarín etc etc), el campo nacional liderado por el kirchnerismo por el otro. En ese devenir, Bruera quedó allá, del otro lado. Apostó cuatro años a la no construcción; apostó a la cooptación, apostó al poder coercitivo del dinero municipal para construir una militancia ficticia. Por eso ahora, cuando se juega su continuidad jaqueado por un magro resultado en las PASO, por la falta de un sujeto político que lo sustente, por el irreversible divorcio con el Gobierno Nacional, por la falta de ideas de gestión inclusivas, seductoras...tiene que apelar a prácticas ligadas con lo más bajo de la historia política del país. 


No se trata de llorar, de victimizarse. No le tenemos miedo a Bruera (y tampoco es cuestión de hacerse el guapo) ni a sus barras organizados y movilizados. La convicción es inquebrantable. Y sabemos que las construcciones sin sustento, sin bases simbólicas y programáticas atadas a proyectos superadores, y apenas sustentadas en personalismo pobres, tienen fecha de vencimiento. El "bruerismo" parece encaminarse hacia el precipicio...








viernes, 9 de septiembre de 2011

Polarización en La Plata: vecinalismo vs. kirchnerismo

Adelantamos, en este posteo del 19 de agosto pasado, el cambio de estrategia de campaña que iba a experimentar el vecinalista intendente de La Plata, Pablo Bruera:

Luego de una decepcionante performance en las elecciones primarias, Pablo Bruera cambiará su estrategia electoral: pasará del vecinalismo macrista con que inundó la ciudad de cara a las PASO, a pegar su imagen a la de CFK.

La decisión está inscripta en la tradición camaleónica del dirigente vecinalista, y también es producto de la necesidad: luego de augurar que obtendría más del 55% de los votos en las PASO, apenas arañó un 30% y, con ese número, caería su ambición de posicionarse como un referente provincial.
Habíamos adelantado que la campaña que realizó Bruera de casa a las PASO, pletórica de un vecinalismo macrista explícito (centrado en la figura de "Pablo", con globitos y letritas de colores, alejado de la figura de Cristina Fernández de Kirchner: nada de política, apenas clichés de tono vecinalista) no le había dado los resultados esperados: apenas un 30% de los votos, muy por debajo del guarismo que la Presidenta obtuvo en La Plata. Ese 30%, lejos de los anunciados 55 puntos que había pronosticado el bruerismo a través del multimedio de la ciudad, tampoco le es funcional a su apuesta autonomista de convertirse en referente provincial de cara a 2015.

Así las cosas, era muy fácil anunciar que Bruera cambiaría radicalmente su estrategia: pegarse a Cristina, ahora que comprobó empíricamente quien es el gran electoral en el país y también en la capital provincial.

Ayer apareció el primer cartel de Bruera junto a la Presidenta... pero tuvo mala suerte el jefe comunal porque justo cuando lanzaba su nueva táctica electoral, el referente del kirchnerismo platense y candidato a la intendencia, Guido Carlotto, realizó un multitudinario plenario de trabajo con las juventudes kirchneristas de La Plata y con la presencia de Andrés "Cuervo" Larroque, referente nacional de La Cámpora que mantiene diálogo directo con la Presidenta.

No es la primera vez que Larroque acompaña a Carlotto en una aparición pública. Los lazos del senador provincial con la Casa Rosada son muy sólidos: no sólo por el hecho de que Cristina lo haya recibido en su despacho el 19 de mayo pasado, sino por los contínuos gestos políticos que desde Olivos envían. La presencia recurrente de dirigentes nacionales de primera línea en actos de Carlotto (Juan Abal Medina, Gabriel Mariotto, Icazuriaga o Carlos Zannini por ejemplo), la reciente reunión con el secretario general de la presidencia Oscar Parrilli o el trabajo intenso que este espacio realiza con el ministro de Justicia Julio Alak.

Anoche, durante el plenario, Larroque afirmó que “se acabó la época de los especuladores, por eso nosotros estamos acá con el compañero Kibo Carlotto”. Además, en un claro mensaje hacia afuera Larroque sotuvo que “por supuesto que al kirchnerismo, algunos lo van a apoyar por convicción y otros por conveniencia, y nosotros estamos acá porque estamos con los que se suman al kirchnerismo por convicción”.

De esta manera, la coyuntura electoral de la capital provincial está planteda en una polarización entre expresiones antagonistas (el vecinalismo - autonomismo de Bruera y el kirchnerismo explícito de Carlotto) que, sin embargo, tendrán en la campaña la misma referencia nacional: Cristina. A pesar de esa situación, las razones del anclaje nacional de los candidatos están en las antípodas: a Bruera no le queda más remedio que pegarse a la imagen de la Presidenta porque su ambición de medir más que la mandataria en La Plata, y así proyectarse como referente provincial, quedó desbaratada en las PASO.

La construcción política de Carlotto, como contrapartida de los expresado por Bruera, encuentra en la soldadura con el Gobierno Nacional y con el proyecto nac&pop que inició Néstor Kirchner y hoy conduce CFK, su genética política: el objetivo es insertar a La Plata en ese modelo y trabajar en sintonía fina con la Casa Rosada.

Desde el espacio carlottista insisten en un argumento: el universo de votantes de la Presidenta en la capital provincial es muy basto, cercano al 45%. Agregan quienes trabajan cerca del senador provincial que Bruera apenas capitalizó un 30% de ese espectro y que, muchos de los que votaron a Cristina y a Bruera, lo hicieron desconociendo la opción kirchnerista que representa Kibo. Para sustentar esa afirmación, aportan un dato: Carlotto tiene un nivel de conocimiento en la Ciudad del 40%, de lo cual se deduce con el escrutinio de las Primariasque lo votaron 2 de cada 4 personas que lo conocen. Con este panorama, estiman que es muy posible captar un enorme porcentaje del universo de votantes de la Presidenta, y también sostienen que es factible seducir a una buena parte del electorado que en agosto no encontró representación: los votos en blanco para Intendente fueron 41 mil. Evidentemente, a Bruera lo conocen y lo desecharon. Muchos de ellos votaron a CFK. Por esos votos irá el carlottismo.


Así las cosas, desde ese espacio ya se trabaja intensamente en una campaña novedosa y ágil, que buscará sortear las trabas y el vandalismo que desde el oficialismo local le infieren, y que abordará al electorado desde diversas dimensiones discursivas y territoriales; trabajo en el que la juventud toma una dimensión y un protagonismo importante. Tal como le gusta y como pidió Cristina Fernández de Kirchner.




 

martes, 16 de agosto de 2011

El prendedor de Néstor

"Ese hizo mucho".

Esa frase podría sintetizar el resultado de las elecciones primarias del domingo pasado, porque "ese" que también es "él", es la síntesis del Kirchnerismo.
"Ese", o "él", está claro que son pronombres de Néstor Kirchner; y la frase que encabeza el posteo me la dijo recién, todavía me estoy secando las gotas de lluvia, uno de los empleados de la carniceria de la esquina de mi casa acá en La Plata.

LA ESCENA. 9 de la noche.La húmedad y la llovizna platense se hacen molestas cuando intento cruzar diagonal 80 para entrar en la carnicería que, claro, está a punto de cerrar: el mostrador-heladera semi vacío, los pibes acomodando todo para cerrar, el dueño del local mirando el partido de River en un LCD 42 pulgadas que está allá, en la otra punta del amplio salón.
- 2 pechugas de pollo, le pido a uno de los carniceros.
Al margen de la habitual amabilidad con que suelen atender los pibes, noto cierta indiferencia mientras el muchacho que me atiende se estira para sacar los últimos matambres que quedan en el mostrador. Más, llego a pensar que no me escuchó o que se hacía el boludo, molesto por atender a un desubicado que va a comprar a cualquier hora.
Todavía con los matambres en la mano, el chavón se incorpora y me mira fijo. -Que buen prendedor que tenés, me interpela casi susurrando. Vacilé un instante, pero enseguida entendí: me miro el pecho y arriba del corazón, sobre la campera negra que llevaba, tengo el prendedor de Néstor que compré en la Plaza, el 27. Reluciente como un estandarte, como un botón identitario. - Un grosso, fue toda mi respuesta.

-Ese hizo mucho por todos pero hay algunos que no se dan cuenta, me tira otro centro que esta vez no dejo pasar. La engancho de volea y la clavo al ángulo: -Pero vamos a tener tiempo para demostraselo a los pocos que faltan, con lo del domingo tenemos 4 años más. -Acá tiran por Macri. No lo quieren, me dice todavía susurrando, enarcando las cejas y con un leve movimiento de cabeza hacia el costado, como señalando al dueño que, ajeno al intercambio compañero, todavía mira el partido.  El chavón se va para la cocina y entre la cortina veo como susurra con otro compañero, reiterando lo de las cejas y la cabeza, pero esta vez señalándome a mí. De repente salen de entre la cortina, fugaz, la mano y los dedos en V y una sonrisa que se dibuja en un rostro más ajado y morocho que el de nuestro anterior interlocutor. Todo, con el recato y la sagacidad de quien se sabe en terreno visitante, o quien hace una picardía de espaldas al patrón.

La carnicería de diagonal 80 entre 5 y 49, es una muestra de ese universo paralelo que es diagonal 80 (que describimos en un posteo anterior y que recogió el diario Diagonales en esta contratapa): ubicada al lado de un local donde se consiguen medias y ropa interior a precios bien populares y que parece una extensión de la feria paraguaya que funciona en las afueras de la ciudad, esta carnicería-rotisería reluce por su amplio local, frente vidriado y ploteado, súper límpio y bien atendido por no menos de 6 empleados todos ataviados con las remeras y delantales y bandanas con los colores y la marca del negocio. Todos los días, el local rebalsa de clientes que llevan carne y pollo asados ahi mismo en la parrila, o las variadas versiones de menúes ejecutivos que llevan los oficinistas que trabajan en la zona (reparticiones públicas, la caja de polícia, migraciones...) y que arman a piacere, con el morfi fresquito y humeante. Y la carnicería, claro, acá en la otra punta del local. Todo a precios no tan populares como el de las medias que se consiguen al lado.
La caja siempre es atendida por uno de los dueños.

El muchacho regresa desde la trastienda de la carnicería, sonriente y brillando sus ojos marrones. - Que buen prendedor, insiste. Que grande el Néstor, agrega. Si podés, conseguime uno. Yo te lo pago, más vale, casi que me suplica. Entonces, lo miro al pibe y tanteo el prendedor. Recuerdo el 27, los susurros y los ojos rojos y el dolor y la alegría colectiva que por momentos aparecía. Y veo, entonces, en esos muchachos y en el dueño macrista una síntesis: el pibe está contento, es un laburador, cree en su país y en el gobierno que tiene. El dueño puteará y no nos querrá, pero al fin del día tiene la tranquilidad de un negocio en marcha, que prospera y que da trabajo a 6 o 7 personas. Es lo que viene, pero ahora. Es la institucionalización de nuestro modelo y la unidad. Vamos por eso.

El prendedor, a esta altura, descansa en otro corazón tan kirchnerista como el mío.




domingo, 3 de julio de 2011

Una batalla épica en La Plata con un protagonista K

AL PALO. Guido Carlotto saluda a los 500 militantes que presenciaron el último plenario.

"Cuando hay crecimiento, sustentabilidad económica y estabilidad política la condición de local se fortifica. Así ocurrió en ese 2007 que evocamos cuando vencieron 18 oficialismos provinciales". Mario Wainfeld redondea otro análisis impecable en la edición dominical de Página/12. Explica que en un año electoral como el que atravesamos, las condiciones macro de la actualidad atraviesan y definen el voto. Más coloquial aún: con dinero en los bolsillos, con buenas expectativas en el corto y mediano plazo, sin grandes dificultades en el horizonte el votante, generalmente, renueva su ocnfianza en los oficialismos.

En La Plata, el oficialismo parte en una cómoda pole position. Para el grueso de los ciudadanos de la capital provincial (ay! el ojimetro), Pablo Bruera es un intendente ligado al oficialismo nacional. Las flagrantes oscilaciones políticas, las cavilaciones subterráneas del vecinalista leídas en clave de traición sin retorno hacia adentro del peronismo kirchnerista, no forman parte de la lectura cotidiana de los platenses. Eso se debe a varias cuestiones elementales que hacen a la cotidianidad, pero principalmente a la construcción mediática hegemónica de la ciudad. Por un lado, el emporio comunicacional El Día hace tiempo que viró su política comunicacional hacia el desapego político (sobre todo en la cuestión municipal, pues como contrapartida no ahorró balas para horadar al gobierno Nacional) en pos de no seguir perdiendo lectores: con Gimnasia, Estudiantes y una buena cobertura de policiales, redondea más de 50 mil ventas por día (entre El Día y El Plata). Así las cosas, el centenario diario juega inteligentemente y sólo en estas épocas dispone su artilleria (diarios, revistas, radios...además de su robusto poder de lobby claro) para las batallas electorales, aunque su postura actual sea la de ningunear la situación local: por ideología y por pragmatismo capitalista y financiero, jamás respaldará abiertamente a un candidato kirchnerista. Y según el hilo conceptual de esta columna, Bruera es para el grueso de los platenses (cuidado!, ojímetro reloaded) un intendente cercano a la Presidenta, hoy la gran electora en la capital provincial pues mide 45 puntos.
Además, como consecuencia del crecimiento exponencial de CFK en las encuestas, desde hace varios meses Bruera inició una onerosa campaña publicitaria en el espacio público para "pegarse a la Presidenta" e invisibilizar a sus adversarios.

Así las cosas, hay una dicotomía fulminante en relación a la mirada sobre Bruera: para el espectro político es un jugador vecinalista cuya característica principal es el oportunismo, un kirchnerista de ocasión que llegó a la intendencia con los votos de CFK pero que "traicionó" en las legislativas de 2009 y que, desde ahí hasta hace algunos meses, sólo se preocupó por lanzar extravagantes candidaturas propias en la provincia y de sus delfines en la ciudad, siempre en contraposición al kirchnerismo; por otro lado, lo dicho: la percepción de las gentes de a pie, alejada de la trama fina de la política y más ligada a las positivas sensaciones cotidianas que recibe a través de la marcha de la economía que comanda el gobierno Nacional. Ahí, a falta de 4 meses para las elecciones de octubre, Bruera es un dirigente cercano al oficialismo Nacional.

Finalmente, Bruera fue muy prolijo y cuidadoso en sus apariciones públicas desde 2009. Si bien se afincó en una postura y en un discurso de ruptura política con el Kirchnerismo, esa construcción discursiva era explícita sólo para los habitantes del mundo político y sus seguidores mediáticos. Sin embargo, fue muy ambivalente y laxo para el lector/televidente/oyente de a pie. Inteligencia puesta al servicio de un proyecto unipersonal, desprovisto de anclaje provincial o nacional. Como contrapartida, la gestión municipal no dejaba dudas al enfocar sus esfuerzos en remozar el cento de la ciudad y olvidar la perisferia (¿dónde están los hilos conductores entre lo propuesto y ejecutado a nivel nacional en la búsqueda del equlibrio social y la movilidad ascendente, y lo propuesto y ejecutado por el municipio? Las respuestas no se encontrarán en la gestión bruerista), allí donde NO se forma la "opinión pública" y donde los encuestadores no llaman, simplemente porque no hay teléfonos de línea. Otra pista, a "ojímetro", de la supuesta intención de voto alta que posee el intendente vecinalista.

Resumen: dispositivo mediático hegemónico complaciente + 700 millones de pesos del presupuesto movilizados para construir una imagen aséptica que pueda capitalizarse a la postre con oportunismo electoralista: Bruera sería "kirchnerista" para ciertos sectores de las clases media que conforman la "opinión pública".

EL QUE DA PELEA. En este contexto hay un actor político que asumió la responsabilidad de que La Plata no quede huérfana de kirchnerismo. Guido Carlotto comanda una batalla épica digna de un soldado pletórico de fidelidad, porque decidió cargarse sobre sus espaldas la misión de construir en la capital provincial una opción genuinamente kirchnerista y que, además, sea potable desde los electoral. Es lo que Kibo pactó con Néstor Kirchner allá a medidados de 2009, cuando la "traición" ya se había consumado: recuperar la ciudad para el proyecto nac&pop.

La épica reside en las enormes dificultades con las que chocaba esa voluntad: condiciones estructurales magras (recursos flaquísimos vs. aparato económico municipal) y un espectro político atomizado, sin conducción ni voluntad política expresa para confluir en un solo espacio. Esa épica no puede confundirse ni traducirse como una lucha distópica contra molinos de viento, o irracionalidad o mala lectua o ingenuidad política. Todo lo contrario. No es un sueño sin sustento de un loco suelto, sino que es una construcción política conducida por un actor que es parte del Kirchnerismo desde su inicio en 2003. La heterogeneidad de la procedencia política de las bases de sustención del espacio conducido por Carlotto, aunque con un insoslayable clivaje en la tradición nac&pop, es la mayor fortaleza de su candidatura: habitan ese espacio desde La Cámpora hasta el Movimiento Evita, pasando por históricas agrupaciones de la ciudad como el Ateneo Jauretche y también las más recientes como la Juventud Platense para la Victoria. Es en esta construcción donde abreva la Juventud, ese actor político que es el principal emergente del Kirchnerismo.

La épica, en definitiva, habita en la forma colectiva en que se enfrenta y se vence a las enormes adversidades.

El espacio de Carlotto parece entender y capitalizar el espíritu de época. Ese capital politico y simbólico no lo posee ninguno de los candidatos a la intendencia platense, ni siquiera el oficialismo con la disposición liberada de los 700 millones de pesos del presupuesto municipal. Inclusive es muy difícil replicar en expresiones municipales y hasta provinciales, la mística militante que prevalece a nivel nacional con el Kirchnerismo. Sin embargo, aquello sí está pasando con el kirchnerismo platense de la mano de Carlotto, y la explicación de este fenómeno no puede encontrarse en condiciones materiales, sino en algo que parece romántico pero en verdad es el elemento más potente que puede poseer una construcción política: el convencimiento, la convicción, el ADN militante compartido que es la llave para transformar esa energía insitucionalmente. Es Carlotto quien cataliza esas voluntades y esa simbiosis genética.

Guido Carlotto logró lo que le pidieron: cohesionar a todo el kirchnerismo platense. No fue nada fácil, pero logró sintetizar en su armado todas las voluntades politicas que habitaban, anárquicamente, en el Kirchenrismo local. Eso es una virtud política cara al peronismo: "juntar cabezas". Ahí están, bien juntitas y ordenaditas.

Carlotto está haciendo un curso acelerado de conducción política, en tiempo real y sobre todas las vicisitudes posibles. Había que ver la templanza del hijo de Estela el martes pasado a la noche, al frente de los referentes de todas las agrupaciones que habitan en el espacio que él construyó (con actores de mucho peso específico en la capital provincial y con terminales nacionales como el alakismo, el castagnetismo, el Movimiento Evita, La Cámpora) después de haber hablado con el Chino Zannini y acordar ir directamente a octubre.

Carlotto escucha más de lo que habla. Logró mantener la cohesión de un espacio político cuyo horizonte político se extiende mucho mas allá de agosto y de octubre y sobre el cual la mismisima Presidenta tiene cifradas esperanza: se lo dijo ella misma a Carlotto cuando se reunieron el 19 de mayo pasado, y se lo explicitó Zannini esa noche cuando le dijo "nosotros sabemos que ustedes son el Kirchnerismo". Y se sabe que cuando Zannini dice "nosotros", el plural se reduce a un binomio.

En esa certeza habita subterráneamente el triunfo del kirchnerismo en La Plata. Un triunfo que prescinde de formalidades administrativas y de urgencias típicamente electorales y oportunista. En esa certeza solapada, y en la mística creciente que cada día le aporta la juventud "ultrakirchnerista" (así le dicen alguno ¿no?) a este espacio, se olfatea un triunfo rotundo del Kirchnerismo en la ciudad de la Presidenta. En agosto, en octubre o en 2013, Más temprano que tarde, la rueda de la política signada por el cambio de época, va a pasar por encima de lo construido sobre las individualidades y los egoísmos, y va a depositar a quienes supieron desentramar el clima y las demandas del tiempo histórico en el lugar que merecen. La Plata, de la mano de Guido Carlotto y de la Juventud, parece insertarse de una buena vez en ese paradigma.

jueves, 23 de junio de 2011

Banderazo, Hegel y el rock kirchnerista en La Plata

Juma es un pendejo. El término no es despectivo, al contrario. Es afecto puro. Además, tiene 17 años, es un pendejo y listo. Es un compañero además. Y es un amigo, finalmente.

Mientras nos vamos retirando de Los Hornos después del banderazo por el #diadelaDESLEALTAD (bruerista), que es un desagravio a Néstor Kirchner, no dejo de pensar en Juma. "Que bueno que estuvo", dice con esa voz tan particular que mezcla la cadencia rollinga con una textura tipo Pergolini. Es rock&Pop. Y si es Juma, pues entonces es Rock. A secas. "Viste lo que fue el pogo que se armó en la tercera estrofa de la Marcha" agrega, exaltado, Juma.

"Podemos mirarnos a los ojos porque somos parte del Kirchnerismo, sin renunciamientos". Eso es rock. O no, Juma? Guido Carlotto acaba de cerrar, con esas palabras, una caravana de agrupaciones kirchneristas que se cerró con un acto en Los Hornos, en 136 y 52, donde dos años atrás el intendente Pablo Bruera escondió a Néstor porque era "piantavotos".

Esto es puro kirchnerismo: resignificar. Resignificar un paredón gris en las afueras de la ciudad en un lugar fervoroso, en una iconografía impetuosa dominada por la juventud. Eso se traduce en el signo de los tiempos: La Plata, 22 de junio, 17 horas, 10 grados centígrados, ni una pizca de sol, llovizna...y 500 pibes, 1000 banderas y 1000 flores. Es que ese lugar, donde Bruera pretendió esconder el fuego incontenible de Néstor, ese lugar parece regado con el sudor de la pasión militante de él, para que florezcan estas flores que ahora sonrien porque se reconocen en las caras de los compañeros, se reconocen en las banderas de las agrupaciones amigas, porque se reconocen en el héroe colectivo, porque se reconocen en las canciones que para todos son himnos, porque se reconocen en esas miradas.

El Kirchnerismo es también, o principalmente, llenar de contenido: la mayoría de los pibes y pibas que ahora están acá bajo la llovizna y la humedad de La Plata, son los mismos que hace algunas semanas se juntaron un sábado, llenaron un club e hicieron un Congreso en el cual discutieron cómo se articulan las necesidades, las potencialidades y las carencias municipales con el proyecto nacional; debatieron cuáles son las políticas públicas que ello requiere y de que manera se podrían gestionar no sólo para satisfacer las problemáticas de la Juventud, sino de la socieda toda. En definitiva, ese día la Juventud fue a discutir política para institucionalizar la energía que derrocha todos los días.

Todos esos jóvenes ven en Guido Carlotto una genuina expresión de Kirchnerismo, un auténtico representante del proyecto nac&pop que conduce CFK; lo ven en la forma que se expresa esta construcción colectiva. Una construcción que va desde el rock hasta la institucionalización del modelo. Carlotto es el garante de eso acá en La Plata.

En clave hegeliana (superar sin aniquilar), el Cuervo Larroque afirmó hace algunas semanas que "el peronismo será kirchnerista, o no será". En La Plata, tenemos la certeza que el kirchnerismo será Carlotista, o no será. Eso es rock, no Juma?

LA FRASE
"Acá Bruera intentó ocultar a Néstor Krichner de los platenses. Nosotros volvimos a este lugar para resignificar aquello, este es para nosotros un lugar para impulsar la militancia porque podemos mirarnos a los ojos: estuvimos, estamos y vamos a estar siempre dentro del  proyecto que empezó Néstor, que hoy conduce Cristina y que ustedes, los jóvenes, tienen la responsabilidad de profundizar".
GUIDO CARLOTTO

LA FOTO

lunes, 2 de agosto de 2010

MISTERIO TREMENDO: OPIO PA LOS TOLOSANOS

Esta historia nos llegó esta mañana, por mail, firmada por el mítico Múffer, un vecino de Tolosa que dejó de verse por las calles tolosanas hace muchos años. Comentan los pendeviejos del rioba que se extrañan sus jeans rotos y zapas de lona agujereadas; esas chapas largas, doradas y enruladas dejaron de verse flotar al viento cuando los redó se separaron. Algunos viejos de Toulouse dicen que lo vieron por El Peligro, otros por Villa Argüello… pero nadie sabe a ciencia cierta donde reside en la actualidad este adicto a los parisienes de entre treinta y cuarenta abriles. Su paradero es un misterio, pero no su fina pluma de yeca, que deja sentada acá abajo la lírica más clásica del cuadrado con diagonales.


FITO DE TOLOSA

Fito era el Rey del barrio de Tolosa, un rey de cartón, un rey de ensueño. Un viejo sin historia y sin pasado. Un loco lindo golpeado vaya saber por que penurias, que encontró un refugio en su locura y su enorme silencio.


Así era Fito, un viejo chiquito simpático y cariñoso, con la sonrisa como única respuesta cuando oía gritar su nombre desde algún auto o bicicleta.


La sonrisa siempre, pero siempre eh… y la mirada rara, sin bronca, cuando los chicos lo cargaban o le tiraban piedras… la mirada rara de aquel que no entiende.


Nunca le conocí la voz. Recuerdo verlo envidioso desde mi ventana, como en las tardes de lluvia se divertía pisoteando charcos o buscando ranas en las zanjas que acordonaban la calle antes de que llegara el asfalto. Recuerdo haberlo visto en la panadería mangueando el pan viejo para alimentar a su infinito ejército de gorriones.


Fito era de Tolosa, no le conocimos casa. Fito era de ahí, de la avenida 13 y dormía donde lo sorprendía el sueño con su frazadita marrón que rara vez le llegaba a cubrir los pies sin importar si sobre su cabeza lo espiaban el sol o las estrellas.


“Fito es buenazo” repetían las viejas del barrio a las que solía ayudar con las bolsas pesadas a la salida del mercadito de 32. Siempre ligaba algunas monedas por la “gauchada” que le estiraban la sonrisa y le inflaban el pecho. Con esas chirolas mantenía su único vicio, echar humo de sus Particulares 30 sentadito en la esquina.


Comida nunca aceptaba, alguna pilcha si, pero comida no. “El viejo es orgulloso” decían algunos. Hoy ya de grande creo que era más bien vergüenza.


Fito era un poco de todos y cuando pasaban algunos días sin verlo barrer el cordón de la vereda, mi abuelo se daba una vuelta por la comisaría y ahí lo encontraba. “Esta preso por vagancia” decían los de azul, excusa perfecta para sacarle los zapatos, raparlo y encerrarlo.


Causa que mi abuelo hacía desaparecer a cambio de un paquete de yerba.


Fito salía de la taquería por la puerta grande y de la mano de mi abuelo como un chico, en la vereda respiraba hondo el aire de su barrio con la sonrisa mas grande, la de sentirse libre.


Un día se fue, no lo vimos más. Dicen que el invierno del 84 le gano la partida... puede ser.


Aunque prefiero pensar que Fito se fue. Que se cansó de las burlas de los pibes, del rocío de la mañana, del canto de las chicharras, del sol, del viento y que se fue feliz.


Yo creo en el fondo que él si lo logro.


Nunca le conocí la voz, pero aun guardo para mí esa sonrisa grandota.



El Muffer

jueves, 24 de junio de 2010

LOS POBRES, LAS ESTIGMATIZACIONES Y EL TWITTER: TODO EN 3000 CARACTERES

El diario Diagonales publicó en su contratapa de hoy este posteo que colgamos nosotros el 16 de junio.
La cuestión es que la contratapa levantó cierto revuelo: vía Twitter, el señor Pablo Morosi (docente en la facultad de periodismo e la Universidad de La Plata) cuestionó algunos aspectos de la nota y hubo un intercambio de tuiteos ardorosos aunque con respeto (salvo cuando lo tildé de salame, hecho posterior a algún desliz soberbio del señor Morosi).
Lo primero que destacó Morosi es un error histórico que hay en la nota: Perón y Evita no se casaron en San Ponciano. Me habían marcado ese punto cuando salió publicado el post, y  ayer cuando corregía el print lo pase por alto. Doble Error. Doble gilada.

Sin embargo, aquello es superficial.

El tema es que Morosi emparentó una estigmatización particular que hago en la nota (y de la que me hago cargo) con una estigmatización colectiva que tiene como consecuencia devastadora la criminalizacíón de la pobreza: no es lo mismo que Gonzalo Santos (que soy yo) le diga "vieja chota" en una nota a las viejas chotas que se regodean cuando un policía le pide documentos a un "negro", que la persecución policial por portación de rostro: de ahí al gatillo fácil, de ahí a las muertes inexplicables de Bariloche hay un trecho más bien inexistente.

Otra cuestión: el señor Morosi dice que "me parece que exagera su militancia al criticar a TN y Clarín por 'hacer de lo cotidiano lo catastrófico' y agrega que "Santos, como nos, vive de la 'producción de sentido común de la industria periodística y cultural'. No nos arruine la fiesta, amigo!".
A ver: ¿todos los medios de comunicación tienen la misma orientación en su producción de sentido? el debate por la ley de medios ¿no sirvió para desentramar y explicitar los mecanismos atávicos y siniestros con que los medios hegemónicos resignificaron el espacio público, construyeron un sentido común funcional a sus intereses? ¿No es una buena oportunidad una contratapa de un diario para batallar culturalmente contra eso?

¿De qué fiesta habla Morosi? ¿De la fiesta de Clarín y La Nación?
Lo afirmo otra vez: hacer de lo cotidiano lo catastrófico es un negocio, una fórmula, la alquimia con que se tejió uno de los poderes reales más estupendos del país.

Por último. Morosi me interpela: "Si lo que pretende es denunciar persecusión policial por portación de cara a adolescentes y a pobres hubiera ahorrado la 1º columna".
O sea: ¿para hacer una denuncia sobre "persecusión policial por portación de cara a adolescentes y a pobres" alcanza y sobra con 3000 caracteres?

Contratapa Diagonales jueves 24 de junio 2010

miércoles, 16 de junio de 2010

ES LA INSEGUIRDAD, ESTÚPIDA! ES LA INSEGURIDAD ESTÚPIDA. ES LA ESTÚPIDA, INSEGURIDAD. LA INSEGURIDAD ES ESTÚPIDA. ES TUPIDA LA SEGURIDAD.

Salgo del gimnasio después de hacer fuerza al pedo durante 45 infinitos minutos y el barrio adyacente a diagonal 80 está alborotado, aún más de lo habitual a esta hora pico: la 1 de la tarde.


Diagonal 80 es una populosa y popular arteria de La Plata. En la zona que va desde calle 49 hasta la Estación es por donde me muevo como pez en el agua porque desde hace 7 años que vivo y trabajo por ahí: cuando laburaba en el diario El Dia, ubicado en diagonal 80 y 46, yo vivía en 46 entre 2 y 3. Es decir, a 1 cuadra y media. Ahora, que vivo sobre calle 48 a media cuadra de la diagonal en cuestión, el diario Diagonales está por acá nomás, a 3 cuadras.

Diagonal 80 está casi siempre a full. Mucho comercio abigarrado en una mixtura exótica: un localcito extensión de la feria paraguaya que vende 5 pares de medias a 12 pesos al lado de una carnicería extrapolada del circuito palermitano de la carne, ese de 23 pesos el kilito de picada; enfrente, sobre la diagonal y 5, bien en la esquina, una panadería saladita y bien paqueta: un local amplísimo, bien alto, de frente vidriado de pies a cabeza. Allí, la docena de facturas cotiza 24 pesos. Pero a la vueltita de ahí, sobre calle 49, una excelente verdulería de cumpas bolivianos que oscila entre precios exorbitantes y ofertas que dejan alucinadas a las abuelas. Todo eso adornado por la coyuntura edilicia de la mayoría de las verdulerías: un nicho ultratumba, siempre con una radiecito colgada de la pared que devuelve cumbias pegadizas.

Hay mucho sobre este tramo de diagonal 80. Hay bancos (Credicoop, el HSBC), pizzerías y alguna muy buena casa de pastas (San Ponciano, de lo mejor de la ciudad); sobre 48 y la diagonal, en la esquina, la iglesia San Ponciano. Ahí se casaron Perón y Evita. Hay de todo en diagonal 80: sudafricanos vendiendo "joyas" en su inteligible idioma de chapucero internacional, BlockBusters del conurbano que venden por 5 pesitos lo último de lo último de Hollywood; puestos ambulantes que venden desde anteojos para lecturas sesgadas hasta el tomate que reventás contra el piso y se rehace en un instante metafísico, casi como el milico de Terminator 2.

Hay de todo en la diagonal, la primera que me enseñó a caminar mi hermano cuando llegué a La Plata hace casi 7 años: él vendía sanguches en la puerta del Bingo, farabuteba con los tacheros duros en las noches heladas y húmedas de la ciudad allá enfrente al Bingo, sobre la diagonal pasando la Estación, cerquita del hipódromo. Mi hermano, el Cuchi, pateó la ciudad que no vemos cuando miramos. La ciudad alejada (no físicamente, porque está ahí, forma parte de la cautivadora belleza edilicia y urbanística de Plaza Moreno y diagonal 74, por ejemplo) de los limpiavidrios y los cuidacoches. La ciudad profunda. A fuerza de chamuyos entrerrianos y épicos combates cuerpo a cuerpo (a pesar de su 1,60 y sus 50 kilitos) se ganó algunas "paradas" para vender mentitas o para limpiar vidrios en Plaza Moreno y 53, ahí por donde los platenses más piolas salen a hacer footing en las tardecitas primaverales para mirarle el culo a las estudiantes del interior que se preparan para recibir el verano más duritas, más bellas, más cautivantes. Cómo si hiciera falta, ¿no?

La cuestión es que la diagonal 80 tiene de todo: además de los comercios y del conservador diario El Día enclavado a tres cuadras de la Estación, que refulge con la grandilocuencia de esa edificación palaciega de fines del siglo XIX, fluye la "gente" por todos lados. Es que sobre la diagonal hay paradas de todos los micros. ¡Ay! el transporte público que tan mal funciona en la ciudad. Pero que, para muchos, es el único medio de transporte para volver a casa después del laburo, del colegio o después de la facu. También fluye la gente por la presencia inminente de la Estación de trenes. Hay mucha gente en diagonal 80.

Hay mucho "negro" en diagonal 80. Mucho "negro" que espera el bondi. Mucho "negro" que va para la Estación a tomar el tren.

Y, a veces, hay mucho milico sobre diagonal 80.

Como hoy a la 1 de la tarde, cuando salí del gimnasio y me choque con una de esas escenas que me dan asco: 4 policías en pose de maga-operativo rodeando a un pibe (no más de 20 años), con las motos y las bicis policiales apostadas cual vallas insondables. Me quedo observando, a unos estratégicos metros de distancia, para no asemejarme a esas viejas chotas que se paran en pose inquisidora, blandiendo no se cuantas consignas y cerrando con un "espero que no entre por una puerta y salga por la otra". Me quedo, entonces, observando el desenlace cantado, el que ya presencié 1 millón de veces: el pibe muestra los documentos y después se va, abochornado por lo pomposo del mega-operativo. Como cuando la policía da esos "golpes al narcotráfico" y revienta a algún punterito menor que tenía medio kilo de faso y una bolsa de merca.


El pibe, pantalones anchos y zapatillas faroleras y gorrito y tez morena, sigue camino para la Estación. Lo pararon por presunción de delincuencia debido a su fisonomía o a su ropa o a su manera de caminar o no se porque.

Cruzo la diagonal y me meto en la despensita. 150 de salame, le pido al despensero. Ya tenemos una mini relación: todos los días después del trabajo, cuando salgo a pasear con mi perro, me compro una Coca a eso de las 9 de la noche. A esa hora, ya está enrejado y te atiende por una ventanita. Pero como el tipo me tomó confianza ya me hace pasar, con perro y todo, y me cuenta alguna de las novedades del día. Mientras me corta el salame y discurre con alguna ocurrencia, otro cliente ocasional está hipnotizado con la tele, clavada en Canal Trece. El noticiero del mediodía está metido en una de esas operatas periodísticas de Clarín para hacer de lo cotidiano lo catastrófico. -Una barbaridad! Se indigna el cliente. El otro. Ese otro, por sus palabras, por su aspecto (y acá vienen mis prejuicios de burgués, no se vaya a creer!) por sus formas de expresión en un tipo clase media media, re-contra media. Un laburante, asumo que sin título universitario. Ese otro plantea el discurso de la "barbaridad", que es la extensión de la producción de sentido común de la industria periodística y cultural.

No me puedo quedar callado. Lo interpelo, con buena onda. Me cago de risa de TN y Clarín. Lo hago cómplice. "Es verdad", termina diciendo mi efímero compañero de compras. - Cuánto milico que hay en la calle, me tira. - Si, no? - Debe venir un político importante, y con eso cierra su razonamiento el amigo. Me voy pensando...

No camino más de 20 metros y, cuando enfilo para mi casa, otra vez la escenita representacional de la policía: esta vez, en la esquina de la iglesia. Son 5 policías, handy en mano como hablando con Stornelli (¿?¿?¿?¿?), ceño fruncido en ellos, las motos con las balizas encendidas, la gente (cientos de "gentes") pasa y mira. En el medio, dos tipos-demorados (no más de 30 años) de las mismas características del pibe anterior.

En esta ocasión no miro el desenlace. Me lo imagino. Lo intuyo.


Ya en la vereda de mi casa, casi entrando al edificio, los pibes que cuidan coches en la cuadra me tiran una mirada cómplice. Estos 2 "trapitos" -dixit Macri-, que están laburando cuando salgo la primera vez a la mañana cuando saco a Teo (mi perro), que siguen laburando cuando me voy al diario, que están todavía ahí cuando vuelvo, a las 9 de la noche, tienen algo para decir pero yo me adelanto. -Cómo estamos hoy! me anticipo y les tiro el pie. -Es la inseguridad! me devuelven la pared con calidad y con unas carcajadas.




Y sí. Es la inseguridad, estúpida!