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lunes, 3 de octubre de 2011

Como piña: Bruera, la violencia política y el precipicio

En este blog hemos dejado en claro, en repetidas oportunidades, nuestra postura en relación al panorama político de la ciudad de La Plata: nuestro candidato, y de todo el kirchnerismo de la Ciudad, es Guido Carlotto (acá, acá, acáacá, acáacá, acá por qué estamos con Kibo). Y explicitamos, varias veces, nuestra visión del actual intendente Pablo Bruera y su gestión: un autonomista 100%, cuyo proyecto político no está inscrito en el  Proyecto Nacional sino que está supeditado solamente a su propia supervivencia política, con una praxis política muy cercana a un macrismo reciclado (acáacá, acá, acáacá, acá, acá y acá, lo que pensamos de Bruera).  

Durante la campaña, y especialmente después de las PASO donde el vecinalista Bruera logró una magra cosecha, se intensificó la espiral de violencia política que el mandamás comunal articula a través del poder coercitivo de la estructura municipal, y que direcciona especialmente sobre la figura y los militantes de Carlotto y la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La estrategia electoral de Bruera fue ocultar a Cristina, jugar con su nombre ("Pablo" y las letritas y los globitos multicolores) e invisibilizar al representante del kirchnerismo en la capital provincial. El objetivo era medir más que Cristina y proyectarse como potencial candidato a la Gobernación en 2015. A "Pablo" le salió todo mal en las PASO y ahora se "cuelga" de  la imagen de Cristina (aparecieron las publicidades de "Pablo" y Cristina) y ahondó la violencia sobre el candidato de la Presidenta (acá, un post donde contamos los reiterados incidentes contra los militantes de Carlotto).

Decíamos, que Bruera utilizó toda la estructura y el dinero municipal para articular una red de poder coercitivo en los barrios (punteros-barrabravas que, con dinero y amenazas, movilizan y cooptan votos en la periferia), para desarrollar una violenta campaña electoral en la vía pública, especialmente en el centro (ayudado en esa instancia por el multimedios El Día, que invisibiliza a la oposición e idealiza una gestión que, en realidad, es muy pobre), y finalmente para construir una verdadera para-policía con Control Urbano, convertido en un grupo destinado a perseguir y atacar a los militantes del kirchnerismo platense, en un caso flagrante de abuso de poder y malversación de recursos públicos.

Hoy se sumó un nuevo episodio a la escalada de violencia: Cristian "El Bichi" Coniglio, jefe de la venta ambulante en La Plata apadrinado por los Bruera, muy cercano a Gabriel (diputado provincial y hermano del Intendente) y amigo de Nacho Ramírez, el "jefe" de Control Urbano, comandó un grupo de empleados municipales que, vestidos con la ropa y movilizados con un vehículo de Control Urbano, apretaron a un grupo de militantes del Movimiento Evita que estaban haciando un "bajo puerta" con material de campaña de Carlotto. Consecuencias: Gastón, uno de los pibes del Evita, terminó con un ojo a la miseria luego de la agresión de "El Bichi".



El nuevo hecho de violencia política ocurrió esta mañana en la intersección de las calle 25 y 59, cuando jóvenes del Movimiento Evita realizaban un timbreado para dialogar con los vecinos y entregarles material de campaña del candidato de Cristina en La Plata. 
En ese momento, una camioneta de Control Urbano irrumpió en el lugar y un grupo de empleados municipales (identificados por el agredido) que ocupaban el automóvil se bajaron y uno de ellos, luego de increpar, amenazar a los militantes e intentar secuestrar material de campaña, le asestó un golpe de puño a uno de los jóvenes militantes. 
Luego del incidente, Carlotto llegó al lugar y acompañó al joven que radicó la denuncia en la comisaría 5° ubicada en diagonal 74 entre 23 y 24. 


Estos actos delictivos forman parte de una zaga de atropellos contra el juego democrático y la libertad de expresión que, en los últimos meses, vienen sufriendo diferentes actores políticos de la oposición a la gestión municipal, y sobre todo el candidato de Cristina en La Plata.


El 20 de septiembre pasado, dos posiciones de cartelería urbana en los que aparecían los rostros de Carlotto y la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con la leyenda "En La Plata Cristina es Carlotto" fueron destrozados. En esa ocasión, el vandalismo tomó matices brutales: no sólo rompieron las lonas, sino que en dos de esas instalaciones levantaron de cuajo las estructuras construidas con madera, hierro y chapa, desapareciéndolas por completo.


En este contexto, Bruera apela a prácticas que no se condicen con este tiempo histórico: el Intendente representa lo más rancio de la política. No por el uso de la violencia en sí mismo, sino porque el abuso de esas prácticas son emergentes de su cosmovisión política, de su ideología y de su posicionamiento en este tiempo cruzado por debates profundos que partieron al ágora político en dos: el grupo A por un lado (conservadurismo, statuquismo, corporaciones, Clarín etc etc), el campo nacional liderado por el kirchnerismo por el otro. En ese devenir, Bruera quedó allá, del otro lado. Apostó cuatro años a la no construcción; apostó a la cooptación, apostó al poder coercitivo del dinero municipal para construir una militancia ficticia. Por eso ahora, cuando se juega su continuidad jaqueado por un magro resultado en las PASO, por la falta de un sujeto político que lo sustente, por el irreversible divorcio con el Gobierno Nacional, por la falta de ideas de gestión inclusivas, seductoras...tiene que apelar a prácticas ligadas con lo más bajo de la historia política del país. 


No se trata de llorar, de victimizarse. No le tenemos miedo a Bruera (y tampoco es cuestión de hacerse el guapo) ni a sus barras organizados y movilizados. La convicción es inquebrantable. Y sabemos que las construcciones sin sustento, sin bases simbólicas y programáticas atadas a proyectos superadores, y apenas sustentadas en personalismo pobres, tienen fecha de vencimiento. El "bruerismo" parece encaminarse hacia el precipicio...








viernes, 9 de septiembre de 2011

Polarización en La Plata: vecinalismo vs. kirchnerismo

Adelantamos, en este posteo del 19 de agosto pasado, el cambio de estrategia de campaña que iba a experimentar el vecinalista intendente de La Plata, Pablo Bruera:

Luego de una decepcionante performance en las elecciones primarias, Pablo Bruera cambiará su estrategia electoral: pasará del vecinalismo macrista con que inundó la ciudad de cara a las PASO, a pegar su imagen a la de CFK.

La decisión está inscripta en la tradición camaleónica del dirigente vecinalista, y también es producto de la necesidad: luego de augurar que obtendría más del 55% de los votos en las PASO, apenas arañó un 30% y, con ese número, caería su ambición de posicionarse como un referente provincial.
Habíamos adelantado que la campaña que realizó Bruera de casa a las PASO, pletórica de un vecinalismo macrista explícito (centrado en la figura de "Pablo", con globitos y letritas de colores, alejado de la figura de Cristina Fernández de Kirchner: nada de política, apenas clichés de tono vecinalista) no le había dado los resultados esperados: apenas un 30% de los votos, muy por debajo del guarismo que la Presidenta obtuvo en La Plata. Ese 30%, lejos de los anunciados 55 puntos que había pronosticado el bruerismo a través del multimedio de la ciudad, tampoco le es funcional a su apuesta autonomista de convertirse en referente provincial de cara a 2015.

Así las cosas, era muy fácil anunciar que Bruera cambiaría radicalmente su estrategia: pegarse a Cristina, ahora que comprobó empíricamente quien es el gran electoral en el país y también en la capital provincial.

Ayer apareció el primer cartel de Bruera junto a la Presidenta... pero tuvo mala suerte el jefe comunal porque justo cuando lanzaba su nueva táctica electoral, el referente del kirchnerismo platense y candidato a la intendencia, Guido Carlotto, realizó un multitudinario plenario de trabajo con las juventudes kirchneristas de La Plata y con la presencia de Andrés "Cuervo" Larroque, referente nacional de La Cámpora que mantiene diálogo directo con la Presidenta.

No es la primera vez que Larroque acompaña a Carlotto en una aparición pública. Los lazos del senador provincial con la Casa Rosada son muy sólidos: no sólo por el hecho de que Cristina lo haya recibido en su despacho el 19 de mayo pasado, sino por los contínuos gestos políticos que desde Olivos envían. La presencia recurrente de dirigentes nacionales de primera línea en actos de Carlotto (Juan Abal Medina, Gabriel Mariotto, Icazuriaga o Carlos Zannini por ejemplo), la reciente reunión con el secretario general de la presidencia Oscar Parrilli o el trabajo intenso que este espacio realiza con el ministro de Justicia Julio Alak.

Anoche, durante el plenario, Larroque afirmó que “se acabó la época de los especuladores, por eso nosotros estamos acá con el compañero Kibo Carlotto”. Además, en un claro mensaje hacia afuera Larroque sotuvo que “por supuesto que al kirchnerismo, algunos lo van a apoyar por convicción y otros por conveniencia, y nosotros estamos acá porque estamos con los que se suman al kirchnerismo por convicción”.

De esta manera, la coyuntura electoral de la capital provincial está planteda en una polarización entre expresiones antagonistas (el vecinalismo - autonomismo de Bruera y el kirchnerismo explícito de Carlotto) que, sin embargo, tendrán en la campaña la misma referencia nacional: Cristina. A pesar de esa situación, las razones del anclaje nacional de los candidatos están en las antípodas: a Bruera no le queda más remedio que pegarse a la imagen de la Presidenta porque su ambición de medir más que la mandataria en La Plata, y así proyectarse como referente provincial, quedó desbaratada en las PASO.

La construcción política de Carlotto, como contrapartida de los expresado por Bruera, encuentra en la soldadura con el Gobierno Nacional y con el proyecto nac&pop que inició Néstor Kirchner y hoy conduce CFK, su genética política: el objetivo es insertar a La Plata en ese modelo y trabajar en sintonía fina con la Casa Rosada.

Desde el espacio carlottista insisten en un argumento: el universo de votantes de la Presidenta en la capital provincial es muy basto, cercano al 45%. Agregan quienes trabajan cerca del senador provincial que Bruera apenas capitalizó un 30% de ese espectro y que, muchos de los que votaron a Cristina y a Bruera, lo hicieron desconociendo la opción kirchnerista que representa Kibo. Para sustentar esa afirmación, aportan un dato: Carlotto tiene un nivel de conocimiento en la Ciudad del 40%, de lo cual se deduce con el escrutinio de las Primariasque lo votaron 2 de cada 4 personas que lo conocen. Con este panorama, estiman que es muy posible captar un enorme porcentaje del universo de votantes de la Presidenta, y también sostienen que es factible seducir a una buena parte del electorado que en agosto no encontró representación: los votos en blanco para Intendente fueron 41 mil. Evidentemente, a Bruera lo conocen y lo desecharon. Muchos de ellos votaron a CFK. Por esos votos irá el carlottismo.


Así las cosas, desde ese espacio ya se trabaja intensamente en una campaña novedosa y ágil, que buscará sortear las trabas y el vandalismo que desde el oficialismo local le infieren, y que abordará al electorado desde diversas dimensiones discursivas y territoriales; trabajo en el que la juventud toma una dimensión y un protagonismo importante. Tal como le gusta y como pidió Cristina Fernández de Kirchner.




 

miércoles, 24 de agosto de 2011

Las juventudes kirchneristas junto a Carlotto en el club Brandsen

Las juventudes kirchneristas de La Plata y el senador provincial Guido Carlotto se reunirán mañana en el club Brandsen de la capital provincial, en el marco de una cena para evaluar el trabajo realizado en la elecciones primarias, para festejar los resultados obtenidos tanto a nivel nacional como en el plano local, y para afinar la organización frente al enorme desafío que significan las elecciones generales del 23 de octubre.


El encuentro se realizará a partir de las 20.30 en el club Brandsen, ubicado en calle 60 entre 23 y 24. Además de Carlotto -el candidato a la intendencia de Cristina en la capital provincial- también serán parte de la cita los candidatos a concejales Ariel Archanco (Compromiso y Militancia Platense), Nicolás Carvalho (Juventud Platense para la Victoria) y María de las Nieves Piovani (Centro Oesterheld); el director provincial de Políticas Socioeducativas de la provincia Horacio Bouchoux (Centro Oesterheld) y el concejero de Juventud de la provincia Leandro Quiroga (JP Argentina Grande).

Luego de la aplastante victoria de Cristina Fernández de Kirchner, y de la enorme cantidad de votos conseguidos por Carlotto en la ciudad, las elecciones primarias del pasado 14 de agosto configuraron un escenario favorable al kirchnerismo que reflejó taxativamente el incansable trabajo realizado por la militancia.

Por esa razón, las juventudes kirchneristas de La Plata decidieron reunirse con su referente local para festejar los resultados conseguidos, pero esencialmente para redoblar el compromiso con el proyecto Nacional que conduce la Presidenta, y para ahondar los esfuerzos en pos de lograr el triunfo completo del kirchnerismo en la capital provincial: Cristina y Carlotto.



viernes, 19 de agosto de 2011

Bruera: macrismo solapado y cambio de estrategia


Las PASO dejaron herido a Pablo Bruera: su campaña duranbarbista y desapegada de la figura de CFK no dio resultados pues apenas alcanzó el 30% de los votos. Por eso, ahora la estrategia será pegarse a la imagen de la Presidenta, que obtuvo entre 10 y 12 puntos más que "Pablo" en La Plata. ¿Cómo afectan las idas y vueltas del Intendente en el electorado? ¿Por qué muchos platenses que optaron por CFK no lo eligieron? El Kirchnerismo platense apunta a dar pelea seria por la intendencia en octubre.

Luego de una decepcionante performance en las elecciones primarias, Pablo Bruera cambiará su estrategia electoral: pasará del vecinalismo macrista con que inundó la ciudad de cara a las PASO, a pegar su imagen a la de CFK.
La decisión está inscripta en la tradición camaleónica del dirigente vecinalista, y también es producto de la necesidad: luego de augurar que obtendría más del 55% de los votos en las PASO, apenas arañó un 30% y, con ese número, caería su ambición de posicionarse como un referente provincial.


GLOBOS DE COLORES. Durante la campaña que desembocó en las elecciones primarias del pasado domingo, que finalizaron con un aplastante triunfo de Cristina Fernández de Kirchner a nivel nacional, y con una escasa cosecha de Bruera en La Plata (distrito en el que CFK consiguió entre 10 y 12 puntos más que el Intendente vecinalista), el jefe comunal platense asentó su campaña sobre su figura, en una estética "duranbarbista" y sobre un mensaje demasiado ligado al macrismo.


El principal sujeto de esa campaña fue "Pablo". A secas, escrito con letras de colores y acompañado por globitos. Ninguna foto de CFK, ninguna referencia al proyecto Nacional. Todo eso tamizado por un discurso lavado, despolitizado, en clave vecinalista.


La campaña bruerista estuvo en línea con lo planteado por el discurso de los medios hegemónicos en el último mes y medio antes de las PASO, cuando una serie de éxitos locales de opositores a la Presidenta (Macri en CABA dos veces, Binner y Del Sel en Santa Fe, De la Sota en Córdoba -aquí con matices-) fueron desentramados como una irrefutable tendencia que encontraría en las primarias el cenit del "hundimiento" K (ver la tapa de Clarín luego de la segunda vuelta en CABA).


Así las cosas, "Pablo" decidió tomar el rumbo massmediático que marcó Clarín y que todos los opositores al modelo Kirchnerista asumieron como propio. La paradoja es que Bruera es parte del Frente para la Victoria y, en los últimos meses, había realizado todas las maniobras y lobby's posibles para obtener la boleta oficial y así conseguir los beneficios de ser el (supuesto) candidato de CFK. Finalmente consiguió la boleta, pero el rumbo de su campaña tomó un sesgo macrista, por así decirlo: muchos globos, mucho color para acompañar la imagen de "Pablo", con un slogan que no deja dudas de esa tendencia duranbarbista: "Si el cambio te gustó, avancemos juntos". Muy parecido al "Juntos venimos bien" con que Macri arrasó en la CABA.


(FALSAS) PERTENENCIAS Y GESTIÓN. Bruera no se asentó sobre su pretendida pertenencia a un proyecto Nacional que lleva casi 8 años (¿cambio?) de inclusión, crecimiento, desarrollo; no se inscribió dentro de ninguna tradición partidaria, no utilizó la figura de Cristina ni siquiera para aumentar su caudal de votos (ni hablar de sumar voluntades para solidificar el proyecto Nacional). En definitiva, la campaña de Bruera fue una mala copia de la desarrollada por el equipo de Macri en Capital Federal. Algo similar sucede con la gestión en la ciudad de la diagonales. La finalidad ulterior fue agigantar la dimensión de Bruera como taita en su distrito y, al mismo tiempo, instalarlo como un dirigente con proyección provincial de cara a 2015. Pretendieron ser más fuertes que CFK en La Plata.


Pero esa pretensión desmesurada basada en una lectura política miope, sustentada por la avidez de acrecentar un poder personal alejado de cualquier proyecto político superador, se dio de bruces contra la realidad. Una vez más, el oportunismo político de Bruera lo deja en off side aunque, esta vez, las heridas para su proyecto autonomista podrían ser lascerantes. Y no solamente de cara al microclima que se respira en el mundillo político, sino frente a la sociedad.


El ocultamiento de Néstor Kirchner y la jugada a dos puntas (repartiendo boletas cortadas que sólo aseguraban la sección bruerista) en las elecciones legislativas de 2009 produjo una ruptura sin retorno con la militancia kirchnerista de la ciudad, y una tensión extrema con la dirigencia nacional. Ecuación que se reforzó en la segunda mitad de 2009 y durante 2010, cuando Bruera recorrió la provincia certificando la muerte política del Kirchnerismo, y lanzando una corriente interna para disputar la gobernación. Luego del fallecimiento de Kirchner, y a la luz del notable crecimiento de CFK en la intención de voto, el Jefe comunal intentó un descarado y desesperado intento por volver a pegar su nombre al de la Presidenta. En pos de cumplir ese plan, no dudó en poner a disposición los fondos que fueran necesarios para desplegar una campaña en la vía pública y en los medios, en detrimento de la urgencia de los barrios de la capital provincial, que claman por la presencia del ejecutivo municipal para solucionar problemáticas complejas.


Aquel cúmulo de tensiones repercutió, básicamente, hacia adentro del espectro político. Sin embargo, algo de todo aquello se filtró en la sociedad a pesar del blindaje mediático que Bruera disfruta. A esa coyuntura, debe sumarse una gestión con demasiados grises que empiezan a ser percibidos como cuentas pendientes por el conjunto de la sociedad platense. La falta de respuestas en temas sensibles como la seguridad, el orden vial, el transporte público, los servicios públicos deficientes sobre todo en la periferia, la falta de definición de un perfil de ciudad adecuado a las demandas de una ciudadanía con un nivel de exigencia altísimo, la ausencia de respuestas ante situaciones extremas como la muerte de dos jóvenes (una mujer en un derrumbe en el centro, otro chico en un recital en el autódromo), la controversia que generó la sanción y posterior supensión por parte del Superior Tribunal provincial de un Código de Ordenamiento Urbano que parece más cercano a las necesidades de los dueños del capital concentrado de la ciudad, que a los requisitos de un desarrollo sustentable para el conjunto de la sociedad platense.


Aquella sensación obtuvo una corroboración fáctica el domingo pasado: Bruera estuvo entre 10 y 12 puntos por debajo de los guarismo que la Presidenta consiguió en la capital provincial. La gestión deficitaria comienza a traducirse en una mengua del caudal propio. Quedó claro que la gran electora en La Plata es Cristina, y que muchos de los que eligieron a la Jefa de Estado prefirieron otra opción municipal (aproximadamente unos 60 mil votos). Hay un dato extra a tener en cuenta: un buen porcentaje (aquí, el ojímetro) de los que votaron por Bruera seguramente lo hicieron desconociendo la oferta electoral completa dentro del arco Kirchnerista platense. Esta impresión encuentra ratificación a través de una conocida anécdota que suscedió en la redacción de Clarín hace algunos años: al filo del cierre, llegó un cable que anunciaba el fallecimiento de un dirigente. Cómo a esa altura resultaba dificultoso parar las rotativas para incluir un pequeño obituario, la respuesta del jefe de cierre fue tajante: "Dejémoslo vivir un día más. Si no sale en Clarín, la muerte (o la vida) no existe".


Aquella hiperbole sirve para retratar el blindaje mediático del que disfruta Bruera en La Plata. El multimedio de la ciudad hace su trabajo fino para ocultar las principales amenazas electorales, sobre todo al senador Guido Carlotto que, con el presupuesto más bajo de todos los candidatos a intendente que se presentaron en las Primarias, obtuvo cerca de 30 mil votos sin aparecer en los medios más importantes, que son propiedad del grupo multimedio.


En definitiva, la campaña macrista de Bruera le provocó un gran dolor de cabeza: mientras Macri aobtuvo más del 60% de las voluntades en CABA, Bruera padece con un raquítico 33% en La Plata. Evidentemente, el electorado platense divisó mejores opciones dentro del Kirchnerismo. Ahora, Bruera se pegará a la figura de CFK porque ve que su reelección tambalea. De cara a octubre, ya con los candidatos oficiales y en medio de una campaña con más volúmen, desde el Kirchnerismo platense aseguran que es posible dar pelea por la intendencia ya que el voto K de la capital provincial no le pertenece a Bruera (al contrario, dicen que el universo de votantes "sueltos" de Bruera parece tener un alto componente de vecinalismo, lo que deja un espectro muy importante por colonizar) y la Primaria sirvió para demostrarlo taxativamente.

domingo, 24 de julio de 2011

La ausencia del Estado municipal en la construcción del modelo Nac&pop

La socióloga de Carta Abierta María Pia López afirmó esta semana, en el marco del debate planteado por los intelectuales de Carta Abierta en relación a la estrategia electoral aplicada en Capital Federal, que el kirchnerimsmo es una fuerza política con capacidad de reinvención constante, que va asumiendo formas y métodos diferentes de acuerdo a los momentos: no es lo mismo del Kirchnerismo del 2003 (desde los discursos y la praxis), que el de 2007, que el de 2008 (luego de la 125) que el de 2009 (después de la derrota legislativa). Siempre, ese poder de reinvención le permitió salir airoso y revertir situaciones e imponer agenda gracias a la decisión política de gestión.


López sostiene que, en este momento, el Kirchnerismo es una fuerza volcada exclusivamente a lo electoral y que veremos su verdadero nuevo pelaje después de las elecciones de octubre.

El 11 de marzo pasado en un abigarrado estadio de Huracán, que sirvió como escenario para un acto convocado por la Corriente de la Militancia en el que la Juventud fue protagonista principal, la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo: "El gran desafío es que el campo nacional y popular pueda institucionalizar; pero no, eso no se hace a través de una ley o de un decreto. La institucionalización de un modelo de país es cuando se hace carne en el conjunto de la sociedad porque visualiza que ese es el camino más acertado como país y como nación.
Para eso hemos debido luchar contra una fuerte subordinación cultural impuesta históricamente por la historia falsificada desde 1810 a la fecha.
Por eso digo que es importante que el frente nacional, popular y democrático construya esta institucionalidad, que también es cultural, de saber contarle a los argentinos, pero fundamentalmente no contarle a partir de relatos de fantasía, sino a partir de que puedan ver, tocar y palpar cada uno de los logros que hemos tenido con nuestros jubilados, con nuestros pensionados, con nuestros trabajadores en las convenciones colectivas de trabajo, más de 1.800, luego de haber estado aplastadas durante décadas".

Lo dicho por CFK le pone luz al análisis de López: lo que viene, luego del posible triunfo en octubre, es la institucionalización del proyecto Nac&pop y la difícil tarea (inédita en este país: ningún proyecto político cumplió 3 mandatos democráticos consecutivos) de convertir ese proyecto en un modelo sustentable y umbilicado con el pueblo durante una gestión sin posibilidad de continuidad.

El trabajo en ese sentido comenzó hace un tiempo bastante largo y tuvo en la conformación de las listas para las elecciones una muestra taxativa. El Kirchnerismo, en tanto fuerza política en sí misma, comienza a delinear los trazos gruesos de su fisonomía en el camino para dejar de ser un frente electoral o una de las tantas expresiones que habitan el peronismo (la más importante y cohesionada, pero una parte al fin), para tratar de convertirse en una expresión superadora que comande la inédita tarea de institucionalizar y "hacer carne en la gente" un modelo Nac&pop que deje de ser un proyecto, y que definitivamente se convierta en el modelo hegmónico (en términos de Gramsci) que marque la huella a seguir no sólo por el kirchnerismo, sino por las fuerzas populares que recojan esta construcción en el futuro.

Para lograrlo se requiere de la fuerza, la voluntad y la capacidad política de la gestión Nacional, replicar ese modelo lo más genuinamente posible en todo el territorio y que, quienes sean los encargados de comandar cada gestión local sean también juglares en la construcción simbólica del proyecto, exégetas del relato Nac&pop. Esto último, para cumplir con la premisa de "hacer carne en la gente" el modelo, es necesario que sea hecho con convencimiento, con pasión, con conocimiento de causa, con épica. Combinar la gestión de calidad con la cimentación de un relato atractivo e incluyente.

EN LA PLATA. La conformación de las listas dejó claro que el próximo será un ciclo que buscará sustentarse en dirigentes con el ADN K, debido a la magnitud de la tarea. A partir de esa intención, la de colocar legisladores y dirigentes territoriales que comulgen sanguineamente con el proyecto nacional, popular y democrático, el Kirchnerismo podría comenzar a definirse como una fuerza política con rasgos genéticos propios. Esa podría ser una manera de dar un salto cualitativo gigante en la búsqueda de la institucionalización del modelo en ciernes.

Aquella es una tarea monumental, que requiere de ingenierías complejas que dejen la menor cantidad de heridos posibles.

En La Plata, el elegido para encarnar esa tarea (al margen de las designaciones formales que dependen del rigor administrativo) es el senador provincial Guido Carlotto, quien reúne las dos características primordiales: es un dirigente ligado a la capacidad de gestionar (fue secretario de Desarrollo Social en el Municipio entre 2001-2003, cuando el país era un fuego; y en la actualidad, desde su banca de senador, se ha convertido en un virtual despacho de ayuda social ante el flagrante abandono que la actual gestión hace de los barrios de la periferia de la capital provincial) y es además un Kirchnerista genético que acompañó a Néstor Kirchner desde 2003, cuyo principal objetivo es "recuperar la ciudad para el proyecto Nacional y Popular que conduce Cristina".

¿Por qué es Carlotto y no el actual Intendente, que todavía posee un caudal importante de votos (consecuencia de un sistema de medios hegemónicos a nivel local que acompaña solapadamente a una gestión más de estilo macrista, por su preocupación por maquillar los sectores urbanos y por garantizar la continuidad de los negocios de los poderosos de La Plata: medios, sistema inmobiliario, tierras)?

Para encontrar una respuesta a aquel interrogante, deben dejarse al margen las rencillas partidarias, las imputaciones y rótulos producto de las chicanas, las disputas internas de las que la mayoría de los ciudadanos no se entera (porque no le interesa a "la gente", o porque los medios dominantes de la ciudad deciden no replicarlo: esa es otra vieja y actual discusión).

Entonces, la respuesta se encuentra caminando por los barrios de la ciudad. "Nosotros somos los olvidados". Así, sin eufemismos, una vecina del barrio Los Hornos le suplicó a Carlotto que "la ayude". La mujer, de unos 50 años, es portadora de VIH al igual que su esposo. La súplica era por una mejora en la recolección de residuos y en el estado de la calle de tierra: es que la deficiente recolección por parte del Municipio y la falta de canastos (falta de presupuesto o voluntad política? Cuánto debería invertir Pablo Bruera para que en los barrios los vecinos tengan canastos para depositar la basura?) generan un amotonamiento de residuos que terminan por conformar focos infecciosos que podrían ser mortales para la débil salud de la mujer. Algo similar ocurre con el deplorable estado de las calles: las ambulancias, el transporte público, los patrulleros generalmente se ven imposibilitados de transitar por estos lugares, dejando a lo vecinos si ese tipo de servicios.

El pedido amargo de aquella mujer no es un grito solitario, sino más bien la expresión de la inmensa mayoría de los platenses que viven en los barrios. No hace falta alejarse demasiado del súper barrido y pintado casco urbano: 20 cuadras más "allá", el panorama es desolador. La ausencia del Estado municipal es aterradora.

Guido Carlotto viene caminando con asiduidad los barrios, y la semana que pasó inició una serie de recorridas sistemáticas, por la mañana y por la tarde. Las carencias, las demandas y las necesidades de los vecinos se replican maquinalmente, casi como si vivieran todos ellos confinados en un mismo ghetto anacrónico, traspolado de crónicas amarillentas de otro tiempo histórico: terribles deficiencias en tendidos de corriente eléctrica, de agua (ni hablar de gas), de iluminación, de cloacas; cero asfalto y calles intransitables; transporte público desregulado, ausencia total de política pública de vivienda y tierra, lo que deriva en el inmoral usufructo de ese vacío por parte de "punteros" funcionales que se apropian de los terrenos y extorsionan a los vecinos; en ese mismo sentido, cooptación territorial mediante amenazas y el poder coercitivo del dinero municipal.

Toda esta situación de desigualdad asfixiante entre el centro que, aunque con dudoso gusto y sin obras de infraestructura importantes, se mantiene impecablemente presentado, y los barrios que carecen de la mayoría de los servicios básicos se da en el marco de una situación de crecimiento, desarrollo e inclusión a nivel nacional. Esa contradicción entre el relativo estado de bienestar que genera el Gobierno Nacional, y la ausencia de infraestructura municipal, se observa taxativamente en gran parte de los barrios platenses: casas humildes pero sólidas, de material, con todas las instalaciones estructurales que florecieron en el último tiempo, conviven en barrios que en los últimos 4 años mostraron retrocesos flagrantes.

El período kirchnerista posibilitó millones de soluciones habitacionales gracias a una inversión récord en obra pública; construyó 2400 kilómetros de autopistas y cientos de miles de kilómetros de asfalto; le devolvió la dignidad a millones de argentinos con la generación de puestos de empleos y con un tendido de mejoras estrucutrales sin precedentes; salud, educación, ciencia y tecnología, jubilaciones.

Para que el proyecto se transforme en modelo, y para institucionalizarlo y que se "haga carne en la gente", es vital replicar en cada territorio del país la gestión del Gobierno Nacional y construir un relato acorde, subido en las convicciones. Por eso, en La Plata, es Carlotto.

sábado, 9 de julio de 2011

El juego de las diferencias en La Plata: de Kirchnerismo y vecinalismo

La puja por la intendencia de la ciudad de La Plata está reducida a dos candidatos que son expresiones de construcciones políticas que están en las antípodas, a pesar que ambos confluyen dentro del peronismo kirchnerista. A pesar de la supuesta proximidad en la procedencia de ambos candidatos, la conducta, el discurso y la praxis política que mantuvieron en los últimos dos años son elementos que construyeron una grieta insalvable entre estos dirigentes. Esos mismos elementos son, al mismo tiempo, los que definen taxativamente el lugar ideológico y de pertenencia en el que se ubican. El centro de este universo es el Kirchnerismo conducido a nivel nacional por Cristina Fernández de Kirchner y, en el juego dialéctico y en la práctica cotidiana que definen la proximidad al epicentro (lo que implica beneficios materiales y simbólicos vitales) uno de los dos emerge como un representante genuino del ADN K, mientras el otro surge como un dirigente oscilante y oportunista cuyo camaleónico olfato lo permitió permanecer en el espacio -aunque sea en los márgenes- gracias a formalidades administrativas y al pragmatismo que suele imperar en coyunturas electorales.


Estos dos dirigentes son Guido Carlotto, senador provincial y kirchnerista puro; y Pablo Bruera, actual intendente y vecinalista-autonomista que fue beneficiado con la boleta oficial del FPV por ser el titular del partido Justicialista.

En las últimas horas, tanto Carlotto (el jueves en el centro de la ciudad) como Bruera (el viernes en el camping de UPCN en las afueras) lanzaron sus candidaturas. Los matices que definieron ambos actos son, a la postre, herramientas que ayudan a iluminar la engorrosa trama de discursos, operaciones mediáticas y costosas campañas publicitarias en la vía pública que, en los últimos meses, pretendieron imponer rótulos y pertenencias ficticias en el espacio kirchnerista de la capital provincial.

El jueves a la tardecita, Kibo Carlotto organizó un acto en el que se rodeó del actor político que es el principal emergente del kirchnerismo: la juventud. Los espacios juveniles que confluyen en el espacio que conduce el Senador provincial (desde La Càmpora al Movimiento Evita, pasando por agrupaciones históricas de la ciudad como el Ateneo Jauretche o las más recientes como la Juventud Platense para la Victoria) organizaron un recital en el que tocó la Mancha de Rolando y también Carlotto (se sumó en los últimos dos temas del show y tocó como segunda guitarra en Calavera y Arde la Ciudad) que sirvió como iconografía para lanzar la campaña y presentar la lista de concejales sub-40 que Carlotto diagramó en consonancia con Cristina Fernández de Kirchner (cuando se reunieron el 19 de mayo pasado, la Presidenta le pidió al postulante que le siga abriendo espacios a la Juventud).

En el discurso que brindó en esa oportunidad, el hijo de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo Estela Barnes de Carlotto, afirmó que el acto era una forma de rendirle cuentas a Néstor Kirchner. “Néstor, donde quieras que estés: nos comprometimos a conseguir la unidad del Kirchnerismo de La Plata y acá está, cumplimos. A mis costados se encuentran los mejores representantes del kirchnerismo. Con estos jóvenes voy por adentro, por afuera, por arriba o por un costado”. Abajo, uno 3 mil pibes-militantes-potenciales cuadros hacían arder la ciudad subidos a consignas de genética kirchnerista como el clásico “Noble/Magnetto/devuelvan a los nietos”. “Claro que si, devuelvan a los nietos”, asintió Carlotto desde el estrado, mientras Estela se emocionaba a su lado y una enorme bandera del Movimiento Evita parecía relucir con más fuerza: “En La Plata, Bruera es Clarín”.

En la misma alocución, Carlotto profundizó la simbiosis con los pibes que cantaban allá abajo: “Yo soy argentino/soy soldado/del Pingüino”, bramaba la marea. Y el candidato afirmó y redobló la apuesta: “somos soldados del Pingüino y de la Presidenta”. Kirchnerismo al palo.

Un día después, lanzó su candidatura el actual intendente con un acto pletórico de tópicos peronistas neoliberales (de esos que de peronismo sólo tenían la masividad, en ese tiempo donde los enemigos del pueblo vaciaron de contenido al Movimiento y lo pusieron de rodillas, servil a sus intereses de la mano de traidores monumentales como el ex presidente Men…): un aparateo excesivo, muy poco de militancia convencida y apasionada, y un discurso bien lavadito y ambiguo: paradoja central, Bruera no mencionó ni siquiera una vez a Cristina Fernández de Kirchner. Tampoco al gobernador Daniel Scioli. Lo que sí abundó en ese discurso fueron latiguillos vecinalistas que construyeron un relato vacío de ataduras a terminales nacionales o provinciales, un relato desprovisto de elementos colectivos.

La frutilla del postre: como el actual intendente optó, a lo largo de sus 4 años de gestión, por comprar punteros y fabricar movilizaciones jugando con la necesidad de los vecinos (una vez más, la réplica de usanzas anacrónicas ligadas a la época de traición flagrante al pueblo peronista) en vez de construir militancia real, el acto estuvo copado por los barrabravas a sueldo de Gimnasia y Estudiantes que son su fuerza de choque y su actor “militante”. Claro que los barras responden sólo a sus intereses económicos y, entonces, decidieron dirimir esas internas a los tiros en medio del acto. Vecinalismo (del malo) al palo!

En La Plata, las diferencias son claras y las pertenencias, explícitas.

viernes, 8 de julio de 2011

Abrir la puerta

El viaje empezó hace 2 años, quizás: "cuando la plaza está sitiada, la disidencia es traición".

Si en La Plata este viaje empezó hace 2 años, hoy esa travesía tiene un camino bien claro con un conductor sólido que ayer se puso de cara al actor más revulsivo de este tiempo histórico.

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TIEMPO HISTÓRICO. Tiempo histórico que, de alguna manera, debería encontrar desde diciembre próximo un puente dialéctico hacia la superación (en signo hegeliano) de esta etapa y entrar en una batalla monumental por crear un signo de época que ya no esté atado a la crisis política y económica generada por varias décadas de neoliberalismo financiero especulativo, sino que esté ligado a la estabilización y profundización de un modelo político, económico, social y cultural que entre a un ciclo que incluya a las mayorías en todos los ámbitos: mayorías populares, que sea mayoría en la política (la posibilidad de la "unidad" como explica Brienza acá), en la industria (lo que alguna vez se soñó como burguesía nacional), en las empresas, en las culturas.

Una tarea épica debido a la rispidez intrínseca que afronta cualquier gobierno sin capacidad aparente de reelección; y también por la dificultad extrema que implica la construcción de institucionalización y hegemonía de los proyectos políticos en un país cuyos poderes reales no aceptan ser parte de construcciones colectivas inclusivas, sino que imponen ser (como lo fueron hasta que se toparon con un gigante el 25 de mayo de 2003) quienes dicten el rumbo político y económico de la Patria.

Lograr aquello sólo será posible con la conduccción de Cristina y bajo el paraguas político del peronismo kirchnerista. Eso está claro: sin Cristina y sin kirchnerismo, no habrá nada. Cristina, otra gigante antológica como Néstor, será quien cargará sobre sus espaldas la responsabilidad de lograr lo que nadie pudo en la historia de este país (ni siquiera Juan Perón, bombardeado y proscripto durante 18 años por los mismos que hoy bombardean desde los medios hegemónicos, los mismos que acuden a los resortes procesitas en la Justicia para frenar los juicios de lesa humanidad, los mismos que protagonizaron el intento de desestabilización económica con la 125, los mismos que operan en la cadena de formación precios para subir la inflación. Los mismos de siempre). Nosotros permaneceremos firmes junto a la Presidenta, y le vamos a poner el cuerpo y sobre todo las ideas al proyecto que ella conduce para lograr esa superación dialéctica.

ROCK EN LA PLATA. Y acá en La Plata también estamos subidos a una misión titánica y en medio de una batalla épica. No de las dimensiones ni con la arborescencia política que implica el desafío del gobierno Nacional. Pero como el proyecto nac&pop se construye en el territorio, recolectando los votos uno a uno y construyendo las bases políticas, ideológicas, teóricas y simbólicas en cada barrio de cada ciudad del país, estableciendo las condiciones para replicar, en cada rincón de la patria, los lineamientos de modelo peronista kirchnerista. Cada ciudad, cada pueblo debe ser la réplica a escala del gobierno Nacional.

Esa idea básica, la de replicar el modelo nacional en la ciudad, es el lineamiento programático fundamental que recogió Guido Carlotto. Luego de dos años de trabajo intenso en pos de sumar voluntades para cohesionar el atomizado espacio kirchnerista de la capital provincial, Carlotto lanzó ayer su candidatura y presentó una lista de concejales sub-40 que representan, con fidelidad, la diversidad del espectro de agrupaciones peronistas-kirchneristas de la ciudad.

La presentación fue puramente kirchnerista: un recital de rock, 3 mil pibes-militantes-potenciales cuadros políticos le sumaron mística y adrenalina, Carlotto tocando junto a La Mancha de Rolando 2 temas (Calavera y Arde la ciudad, con lo que se cerró el show) y un discurso de presentación cargado de simbología K y de contenido político: el espinel va del recuerdo de Néstor y el deber cumplido ("prometimos juntar el kirchnerismo y acá está, a mis costados está lo mejor del kirchnerismo de la ciudad de La Plata", dijo Kibo), la definición como "soladados del Pingüino y de Cristina", hasta la propuesta de betae político "en serio" con el resto de los candidatos platenses incluído al Intendente, así "de paso le conocemos la voz, porque nunca habla de las cosas importantes" dijo, pícaro, el elegido de CFK en la ciudad de las diagonales.

"Ahora sólo tengo una vida /y muchas fichas para jugar/no voy a buscar la salida/yo voy a quedarme acá". La Mancha abrió el show con "Buscar", en sintonía con la búsqueda épica de este espacio que intenta, frente a la estrucura de 700 millones de pesos del presupuesto municipal, recuperar la ciudad para el proyecto que conduce CFK con "lo puesto". "Uno es lo que es y anda siempre con lo puesto", citó a Serrat Carlotto. Nadie, ninguno de los 3 mil militantes que escuchaban abajo, había dudado antes, ni tampoco ahora. "Yo voy a quedarme acá".

Kirchnerismo al palo! Estela, esa luchadora inconmensurable, también estuvo. "Ojalá que los vecinos lo elijan y aquí estoy cuidándolo como mamá que soy, con toda la expectativa", dijo la titular de Abuelas de Plaza de Mayo. Ahí está el kirchnerismo en pleno: compromiso, política, rock, juventud. La tarea es titánica, pero la puerta hacía el cambio de signo de época esta entornada. Carlotto hace fuerza para abrirla, y la Juventud lo empuja para abrirla definitivamente.



domingo, 3 de julio de 2011

Una batalla épica en La Plata con un protagonista K

AL PALO. Guido Carlotto saluda a los 500 militantes que presenciaron el último plenario.

"Cuando hay crecimiento, sustentabilidad económica y estabilidad política la condición de local se fortifica. Así ocurrió en ese 2007 que evocamos cuando vencieron 18 oficialismos provinciales". Mario Wainfeld redondea otro análisis impecable en la edición dominical de Página/12. Explica que en un año electoral como el que atravesamos, las condiciones macro de la actualidad atraviesan y definen el voto. Más coloquial aún: con dinero en los bolsillos, con buenas expectativas en el corto y mediano plazo, sin grandes dificultades en el horizonte el votante, generalmente, renueva su ocnfianza en los oficialismos.

En La Plata, el oficialismo parte en una cómoda pole position. Para el grueso de los ciudadanos de la capital provincial (ay! el ojimetro), Pablo Bruera es un intendente ligado al oficialismo nacional. Las flagrantes oscilaciones políticas, las cavilaciones subterráneas del vecinalista leídas en clave de traición sin retorno hacia adentro del peronismo kirchnerista, no forman parte de la lectura cotidiana de los platenses. Eso se debe a varias cuestiones elementales que hacen a la cotidianidad, pero principalmente a la construcción mediática hegemónica de la ciudad. Por un lado, el emporio comunicacional El Día hace tiempo que viró su política comunicacional hacia el desapego político (sobre todo en la cuestión municipal, pues como contrapartida no ahorró balas para horadar al gobierno Nacional) en pos de no seguir perdiendo lectores: con Gimnasia, Estudiantes y una buena cobertura de policiales, redondea más de 50 mil ventas por día (entre El Día y El Plata). Así las cosas, el centenario diario juega inteligentemente y sólo en estas épocas dispone su artilleria (diarios, revistas, radios...además de su robusto poder de lobby claro) para las batallas electorales, aunque su postura actual sea la de ningunear la situación local: por ideología y por pragmatismo capitalista y financiero, jamás respaldará abiertamente a un candidato kirchnerista. Y según el hilo conceptual de esta columna, Bruera es para el grueso de los platenses (cuidado!, ojímetro reloaded) un intendente cercano a la Presidenta, hoy la gran electora en la capital provincial pues mide 45 puntos.
Además, como consecuencia del crecimiento exponencial de CFK en las encuestas, desde hace varios meses Bruera inició una onerosa campaña publicitaria en el espacio público para "pegarse a la Presidenta" e invisibilizar a sus adversarios.

Así las cosas, hay una dicotomía fulminante en relación a la mirada sobre Bruera: para el espectro político es un jugador vecinalista cuya característica principal es el oportunismo, un kirchnerista de ocasión que llegó a la intendencia con los votos de CFK pero que "traicionó" en las legislativas de 2009 y que, desde ahí hasta hace algunos meses, sólo se preocupó por lanzar extravagantes candidaturas propias en la provincia y de sus delfines en la ciudad, siempre en contraposición al kirchnerismo; por otro lado, lo dicho: la percepción de las gentes de a pie, alejada de la trama fina de la política y más ligada a las positivas sensaciones cotidianas que recibe a través de la marcha de la economía que comanda el gobierno Nacional. Ahí, a falta de 4 meses para las elecciones de octubre, Bruera es un dirigente cercano al oficialismo Nacional.

Finalmente, Bruera fue muy prolijo y cuidadoso en sus apariciones públicas desde 2009. Si bien se afincó en una postura y en un discurso de ruptura política con el Kirchnerismo, esa construcción discursiva era explícita sólo para los habitantes del mundo político y sus seguidores mediáticos. Sin embargo, fue muy ambivalente y laxo para el lector/televidente/oyente de a pie. Inteligencia puesta al servicio de un proyecto unipersonal, desprovisto de anclaje provincial o nacional. Como contrapartida, la gestión municipal no dejaba dudas al enfocar sus esfuerzos en remozar el cento de la ciudad y olvidar la perisferia (¿dónde están los hilos conductores entre lo propuesto y ejecutado a nivel nacional en la búsqueda del equlibrio social y la movilidad ascendente, y lo propuesto y ejecutado por el municipio? Las respuestas no se encontrarán en la gestión bruerista), allí donde NO se forma la "opinión pública" y donde los encuestadores no llaman, simplemente porque no hay teléfonos de línea. Otra pista, a "ojímetro", de la supuesta intención de voto alta que posee el intendente vecinalista.

Resumen: dispositivo mediático hegemónico complaciente + 700 millones de pesos del presupuesto movilizados para construir una imagen aséptica que pueda capitalizarse a la postre con oportunismo electoralista: Bruera sería "kirchnerista" para ciertos sectores de las clases media que conforman la "opinión pública".

EL QUE DA PELEA. En este contexto hay un actor político que asumió la responsabilidad de que La Plata no quede huérfana de kirchnerismo. Guido Carlotto comanda una batalla épica digna de un soldado pletórico de fidelidad, porque decidió cargarse sobre sus espaldas la misión de construir en la capital provincial una opción genuinamente kirchnerista y que, además, sea potable desde los electoral. Es lo que Kibo pactó con Néstor Kirchner allá a medidados de 2009, cuando la "traición" ya se había consumado: recuperar la ciudad para el proyecto nac&pop.

La épica reside en las enormes dificultades con las que chocaba esa voluntad: condiciones estructurales magras (recursos flaquísimos vs. aparato económico municipal) y un espectro político atomizado, sin conducción ni voluntad política expresa para confluir en un solo espacio. Esa épica no puede confundirse ni traducirse como una lucha distópica contra molinos de viento, o irracionalidad o mala lectua o ingenuidad política. Todo lo contrario. No es un sueño sin sustento de un loco suelto, sino que es una construcción política conducida por un actor que es parte del Kirchnerismo desde su inicio en 2003. La heterogeneidad de la procedencia política de las bases de sustención del espacio conducido por Carlotto, aunque con un insoslayable clivaje en la tradición nac&pop, es la mayor fortaleza de su candidatura: habitan ese espacio desde La Cámpora hasta el Movimiento Evita, pasando por históricas agrupaciones de la ciudad como el Ateneo Jauretche y también las más recientes como la Juventud Platense para la Victoria. Es en esta construcción donde abreva la Juventud, ese actor político que es el principal emergente del Kirchnerismo.

La épica, en definitiva, habita en la forma colectiva en que se enfrenta y se vence a las enormes adversidades.

El espacio de Carlotto parece entender y capitalizar el espíritu de época. Ese capital politico y simbólico no lo posee ninguno de los candidatos a la intendencia platense, ni siquiera el oficialismo con la disposición liberada de los 700 millones de pesos del presupuesto municipal. Inclusive es muy difícil replicar en expresiones municipales y hasta provinciales, la mística militante que prevalece a nivel nacional con el Kirchnerismo. Sin embargo, aquello sí está pasando con el kirchnerismo platense de la mano de Carlotto, y la explicación de este fenómeno no puede encontrarse en condiciones materiales, sino en algo que parece romántico pero en verdad es el elemento más potente que puede poseer una construcción política: el convencimiento, la convicción, el ADN militante compartido que es la llave para transformar esa energía insitucionalmente. Es Carlotto quien cataliza esas voluntades y esa simbiosis genética.

Guido Carlotto logró lo que le pidieron: cohesionar a todo el kirchnerismo platense. No fue nada fácil, pero logró sintetizar en su armado todas las voluntades politicas que habitaban, anárquicamente, en el Kirchenrismo local. Eso es una virtud política cara al peronismo: "juntar cabezas". Ahí están, bien juntitas y ordenaditas.

Carlotto está haciendo un curso acelerado de conducción política, en tiempo real y sobre todas las vicisitudes posibles. Había que ver la templanza del hijo de Estela el martes pasado a la noche, al frente de los referentes de todas las agrupaciones que habitan en el espacio que él construyó (con actores de mucho peso específico en la capital provincial y con terminales nacionales como el alakismo, el castagnetismo, el Movimiento Evita, La Cámpora) después de haber hablado con el Chino Zannini y acordar ir directamente a octubre.

Carlotto escucha más de lo que habla. Logró mantener la cohesión de un espacio político cuyo horizonte político se extiende mucho mas allá de agosto y de octubre y sobre el cual la mismisima Presidenta tiene cifradas esperanza: se lo dijo ella misma a Carlotto cuando se reunieron el 19 de mayo pasado, y se lo explicitó Zannini esa noche cuando le dijo "nosotros sabemos que ustedes son el Kirchnerismo". Y se sabe que cuando Zannini dice "nosotros", el plural se reduce a un binomio.

En esa certeza habita subterráneamente el triunfo del kirchnerismo en La Plata. Un triunfo que prescinde de formalidades administrativas y de urgencias típicamente electorales y oportunista. En esa certeza solapada, y en la mística creciente que cada día le aporta la juventud "ultrakirchnerista" (así le dicen alguno ¿no?) a este espacio, se olfatea un triunfo rotundo del Kirchnerismo en la ciudad de la Presidenta. En agosto, en octubre o en 2013, Más temprano que tarde, la rueda de la política signada por el cambio de época, va a pasar por encima de lo construido sobre las individualidades y los egoísmos, y va a depositar a quienes supieron desentramar el clima y las demandas del tiempo histórico en el lugar que merecen. La Plata, de la mano de Guido Carlotto y de la Juventud, parece insertarse de una buena vez en ese paradigma.

jueves, 30 de junio de 2011

Kirchnerismo al palo en La Plata

diseño foto: www.liaursini.com.ar


Comunicado de prensa de la Juventud Platense para la Victoria:

Los sellos son sellos, nada más: tinta y goma. Lo sanguíneo, lo genético y lo que realmente certifica la pertenencia a un determinado espacio político son las actitudes y las acciones sostenidas en el tiempo: la lealtad, las construcciones colectivas, los gestos políticos que exceden lo administrativo.


Guido Carlotto representa al Kirchnerismo en La Plata y eso es una verdad irrefutable. En el espacio político que conduce Kibo confluyen desde La Cámpora hasta el Movimiento Evita, pasando por históricas agrupaciones de la ciudad como el Ateneo Jauretche y también las más recientes como la Juventud Platense para la Victoria.

Es en esta construcción donde abreva la Juventud, ese actor político que es el principal emergente del Kirchnerismo y que según las propias declaraciones de Cristina Fernández de Kirchner, es la razón fundamental por la que decidió postularse para un segundo mandato. "Por ellos fundamentalmente, mis queridos jóvenes", dijo la Presidenta en su anuncio de la semana pasada. Cuando el 19 de mayo se reunieron en Olivos, CFK felicitó a Carlotto por su trabajo con la juventud y le pidió que los incluyera y que abriera espacios que los interpele. ¿El resultado? Una lista de candidatos a Concejales Sub-40 que refleja un modo de construcción política: inclusiva, heterogénea en cuanto a la raíces de cada agrupación pero con un insoslayable anclaje dentro de la tradición nacional y popular, con proyección a futuro pero con desarrollo territorial, simbólico, doctrinario e ideológico en el presente.

Guido Carlotto representa al Kirchnerismo en La Plata, porque en el espacio que lidera decidieron habitar los máximos referentes K de la ciudad, logrando sintetizar en ese armado las particularidades propias de cada actor para que, con una misma fuerza y una misma voluntad, se trabaje colectivamente para el triunfo de la Presidenta, y en pos de recuperar la ciudad para el proyecto nacional, popular y democrático que inició Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003.

Guido Carlotto representa al Kirchnerismo en La Plata, porque recibió innumerables muestras de apoyo a su candidatura de referentes nacionales y provinciales, coronandos estos acompañamientos por las reuniones que mantuvo con el gobernador Daniel Scioli y la Presidenta Cristina Fernández. Desde Andrés Larroque hasta Juan Manuel Abal Medina, y desde Gabriel Mariotto hasta Mario Oporto, esos apoyos explícitos son la consecuencia de una forma de desentramar y construir política: encolumnado dentro de un proyecto colectivo superador que conduce la Presidenta; alejado de mesianismos individuales o autonomismos egoístas; preocupado y ocupado en acercarle la política a los ciudadanos como la herramienta para transformar positivamente la realidad.

El objetivo estratégico que persigue la candidatura de Carlotto está unido de forma irrenunciable al proyecto nac&pop: conseguir la mayor cantidad de votos posibles para lograr el triunfo de CFK en primera vuelta, y recuperar la ciudad de La Plata para insertarla en el modelo político, económico, social y cultural que generó la trasnformación más extraodrinaria de los últimos 50 años, de la cual La Plata estuvo ajena debido a la incapacidad, desidia y la falta de voluntad política de la gestión municipal desde 2007 en adelante.

Por eso vamos a octubre, a someternos a la voluntad popular enmarcados dentro del kirchnerismo del que somos parte, sin dobleces ni renunciamientos, desde 2003. Vamos a aportar una marea de votos para la Presidenta y vamos a recuperar la ciudad para el proyecto Nac&Pop, subidos a la convicción inquebrantable de que estaremos recogiendo el legado de Néstor Kirchner, y cumpliendo el ferviente deseo de Cristina Fernández de Kirchner de que sea Guido Carlotto el intendente de una ciudad nacional y popular.

Vamos a octubre con el Kirchnerismo marcado a fuego en la piel, sin necesidad de sellos que rubriquen pertenencias falaces y artificiales. En octubre, Kirchnerismo al palo con Kibo y Cristina.

Juventud Platense para la Victoria
 


jueves, 23 de junio de 2011

Banderazo, Hegel y el rock kirchnerista en La Plata

Juma es un pendejo. El término no es despectivo, al contrario. Es afecto puro. Además, tiene 17 años, es un pendejo y listo. Es un compañero además. Y es un amigo, finalmente.

Mientras nos vamos retirando de Los Hornos después del banderazo por el #diadelaDESLEALTAD (bruerista), que es un desagravio a Néstor Kirchner, no dejo de pensar en Juma. "Que bueno que estuvo", dice con esa voz tan particular que mezcla la cadencia rollinga con una textura tipo Pergolini. Es rock&Pop. Y si es Juma, pues entonces es Rock. A secas. "Viste lo que fue el pogo que se armó en la tercera estrofa de la Marcha" agrega, exaltado, Juma.

"Podemos mirarnos a los ojos porque somos parte del Kirchnerismo, sin renunciamientos". Eso es rock. O no, Juma? Guido Carlotto acaba de cerrar, con esas palabras, una caravana de agrupaciones kirchneristas que se cerró con un acto en Los Hornos, en 136 y 52, donde dos años atrás el intendente Pablo Bruera escondió a Néstor porque era "piantavotos".

Esto es puro kirchnerismo: resignificar. Resignificar un paredón gris en las afueras de la ciudad en un lugar fervoroso, en una iconografía impetuosa dominada por la juventud. Eso se traduce en el signo de los tiempos: La Plata, 22 de junio, 17 horas, 10 grados centígrados, ni una pizca de sol, llovizna...y 500 pibes, 1000 banderas y 1000 flores. Es que ese lugar, donde Bruera pretendió esconder el fuego incontenible de Néstor, ese lugar parece regado con el sudor de la pasión militante de él, para que florezcan estas flores que ahora sonrien porque se reconocen en las caras de los compañeros, se reconocen en las banderas de las agrupaciones amigas, porque se reconocen en el héroe colectivo, porque se reconocen en las canciones que para todos son himnos, porque se reconocen en esas miradas.

El Kirchnerismo es también, o principalmente, llenar de contenido: la mayoría de los pibes y pibas que ahora están acá bajo la llovizna y la humedad de La Plata, son los mismos que hace algunas semanas se juntaron un sábado, llenaron un club e hicieron un Congreso en el cual discutieron cómo se articulan las necesidades, las potencialidades y las carencias municipales con el proyecto nacional; debatieron cuáles son las políticas públicas que ello requiere y de que manera se podrían gestionar no sólo para satisfacer las problemáticas de la Juventud, sino de la socieda toda. En definitiva, ese día la Juventud fue a discutir política para institucionalizar la energía que derrocha todos los días.

Todos esos jóvenes ven en Guido Carlotto una genuina expresión de Kirchnerismo, un auténtico representante del proyecto nac&pop que conduce CFK; lo ven en la forma que se expresa esta construcción colectiva. Una construcción que va desde el rock hasta la institucionalización del modelo. Carlotto es el garante de eso acá en La Plata.

En clave hegeliana (superar sin aniquilar), el Cuervo Larroque afirmó hace algunas semanas que "el peronismo será kirchnerista, o no será". En La Plata, tenemos la certeza que el kirchnerismo será Carlotista, o no será. Eso es rock, no Juma?

LA FRASE
"Acá Bruera intentó ocultar a Néstor Krichner de los platenses. Nosotros volvimos a este lugar para resignificar aquello, este es para nosotros un lugar para impulsar la militancia porque podemos mirarnos a los ojos: estuvimos, estamos y vamos a estar siempre dentro del  proyecto que empezó Néstor, que hoy conduce Cristina y que ustedes, los jóvenes, tienen la responsabilidad de profundizar".
GUIDO CARLOTTO

LA FOTO

lunes, 20 de junio de 2011

Día de la DESLEALTAD: banderazo contra Pablo Bruera

Este miércoles las juventudes kirchneristas de La Plata realizarán un banderazo para recordarle al intendente Pablo Bruera la "traición" que le infringió a Néstor Kirchner en la víspera de las elecciones legislativas de 2009.
Además, el encuentro servirá para respaldar al candidato de Cristina en La Plata, el senador provincial Guido Carlotto, que fue el hombre que en 2009 asumió la responsabilidad de organizar un comando paralelo para garantizar la lista 506 (la del FpV, de la que Kibo fue apoderado), y que es quien conduce al kirchnerismo platense de cara a las elecciones.
En junio 2009 Kirchner llegó a La Plata en el marco de la campaña proselitista de cara a las legislativas, en las que él encabezaba la lista de diputados del FpV.
El contexto no era el ideal para el Kirchnerismo, que venía de "perder" en el Congreso el debate por la resolución 125. Aquel debate generó un malhumor social contra el Gobierno, situación fogoneada por la inteligencia semántica de los medios hegemónicos (conducidos por Clarín) que convirtieron los intereses sectoriales de las cámaras patronales de los agronegocios en una Cruzada patriótica de gran parte de la sociedad, incluídos bastos sectores de las clases media urbanas.
Asimismo, la coyuntura económica mundial hacía mella en la economía local que comenzaba a sentir los cimbronazos de la recesión planetaria.
Así las cosas Bruera, que había llegado a la intendencia con una colectora de CFK en 2007, se lavó las manos. Se cansó de repetir a quien quisiera oírlo que Kirchner era un piantavotos y que iba a jugar con su partido vecinalista. De esta manera, cuando el ex Presidente llegó a la capital provincial, el bruerismo evitó la foto y escondió esa visita, llevando a Kirchner a un lugar inhóspito, lejos de la gente.
Traición, le dicen algunos.
Pero Bruera siguió con su andanada anti K. Su lectura política abrevó en la muerte del kirchnerismo. Así fue que el intendente se largó en su campaña autonomista. Recorrió la provincia auspiciando una suerte de neo-vandorismo en el que postulaba un kirchnerismo sin Kirchner; a la vez que construía una potencial candidatura propia a la gobernación con la expresión provincial de su Frente Renovador Platense/Peronista, siempre bajo el ala del Grupo de los 8 (intendentes díscolos) a la vez que atacaba al kirchnerismo cada vez que Clarín le otorgaba una oportunidad. En ese sentido, hay que recordar los íntimos lazos que unen a Bruera con el multimedio platense El Día (el Clarín de las diagonales) cuyo dueño es Raúl Kraiselburd, uno de los principales accionistas del negocio inmobiliario de la ciudad y, por ende, uno de los principales beneficiados con el Código de Ordenamiento Urbano (ahora suspendido por el Superior Tribunal provincial) que el oficialismo municipal impulsó y sancionó en tiempo record y no con pocas irregularidades.
En resúmen: Bruera se abrió del Kirchnerismo, de Scioli y se embarcó en una campaña absolutamente individualista aislada de cualquier proyecto colectivo.
Pero para desgracia de Bruera, la imagen de CFK fue creciendo exponencialmente al punto de convertirse, otra vez, en la gran electora: en La Plata, ciudad que en 2007 ganó Elisa Carrió!!, la Presidenta mide 45 puntos en alza. Desde hace unos meses, Bruera no sabe como reconstruir los puentes con Olivos, desde donde partieron señales inequívocas de ruptura sin retorno.
Guido Carlotto se convirtió en el dirigente capaz de catalizar las voluntades K de La Plata y recibió explícitos apoyos a su candidatura y a la construcción política que conduce de cara a las elecciones: CFK lo recibió a solas en su despacho presidencial; Daniel Scioli hizo lo mismo.
Por esas cuestiones, este miércoles las juventudes kirchneristas de La Plata preven un masivo acto en el lugar donde Bruera ocultó a Kirchner en 2009 para recordar esa traición y para brindarle, una vez más, su apoyo incondicional a Carlotto.